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Psicologa para mujeres

DE PODAS E INUNDACIONES*

 

                          Como psicoanalista tenía el deber de mantener 
                      un espíritu abierto, y al mismo tiempo me hallaba
                      bajo una constante presión, que provenía también 
                      de mí mismo, buscar  refugio en una certeza.             
                                                                                     W.R.Bion

Inundación, poda y opinión

 Día a día no pasa nada. Nada cambia, la parálisis continua. El abuso de poder, como cosa juzgada, los suicidios, las muertes, los alegatos, el hambre.
Las opiniones. Cúmulo de ramas secas que alimenta la hoguera donde los problemas se incineran, desaparecen. Todo-sigue-igual.
  En el país de no-me-acuerdo, los nosotros, los medios, los políticos, los jugadores, opinamos. Cada tema, congelado, detenido, a medias. Olvidado, como la novela de mis hijas, que se lavan el pelo mientras tanto. Idéntica, semana tras semana.
 La inundación de opiniones ahoga a su paso hasta los mismos hechos, agota los conceptos, la palabra corrupción ya casi no significa nada.
Según Nietzsche “los desenfrenados inventores de conjeturas” 1toman como medida de todas las cosas su persona y su cultura renunciando a basarse en su ignorancia y en su reconocimiento de ella.
Mientras escribo se juega el  mundial, las cucarachas siguen caminando por las camas y las cunas de las salas de pediatría y obstetricia del Carrillo desde hace varios mundiales. Lo  verdaderamente asombroso es que ya nada produce asombro
Las telenovelas tienen que ser así, inválidos que no lo son, señoritas pobres que terminan comiendo perdices con señoritos ricos.
Grandes injusticias, pobres reivindicaciones.
Aquí, cerca del  Fuerte Apache, cuando voy al hospital, parece que también tiene que ser así, es así. Que no deben ponerse vallas para que la gente cruce sin matarse cuando ensanchan Gral. Paz. Aunque  a pocos metros veamos estos cuidados del otro lado de la frontera,  en la Capital, donde hay mejores escuelas, hospitales más equipados. No deben ponerse vallas al hambre ni al dolor.

Todo-sigue-igual.
¿Cuál es su mecanismo?
La “compulsión a la  repetición”, frase incomprendida hasta para los psicoanalistas,  no alcanza, ante tanta parálisis, tanta re-reeleción, frente a esa reiteración infinita de sufrimientos profundos. Un más allá de la pulsión de muerte, nos conduce a un cuasi- misticismo o a la justificación de la destrucción. En un más acá, todo-sigue-igual, no explica, inmoviliza. Aplasta denuncias y reclamos.
Los vecinos  podan el  jacarandá, donde espero el colectivo, hasta los tuétanos, hasta lograr, año tras año, que sea el único de Buenos Aires que no se ponga celestevioleta. Tal vez ese sea el secreto: podar. Se creía que las podas mejoraban el crecimiento, hace tiempo se descubrió que no, pero se sigue podando.
La muerte, el miedo, la aniquilación. Mundiales de desaparecidos y de Malvinas. Muertes sin tumbas y gatillos fáciles.
  El secreto consiste quizás en sucesivas podas, que dispersen la proliferación de flores. Año tras año, presupuestos podados de salud y educación. Cortes y recortes. Desaparición de ramas portadoras.
  Todo-sigue-igual, compacto, mudo, tranquiliza, da seguridad, no se investiga en profundidad. Lo desconocido diferente, demarcado, es marginado, segregado, aniquilado.
Soluciones fáciles, lugares comunes, de gente común: proliferación de cultos, ruletas y quinielas. Salidas individuales en las que millones invierten millones para salvarse en esta o en otra vida.

Inundación, poda e interpretación

 En la soledad del consultorio, la esclarecedora interpretación, ¿cuándo poda ramas que no nos atrevemos a dejar florecer? ¿Cuándo el develarse de lo desconocido encuentra a su paso conceptos que inundan de claridad? Claridad, paradójicamente ciega. 
Reducir una cosa desconocida a una cosa conocida proporciona alivio, tranquiliza, satisface, y además da sentimiento de poder...una explicación cualquiera es mejor que ninguna, produce tanto bienestar que se la toma por verdadera...2 (el resaltado es mío)   Agrega el autor,  que una especie de causa elimina el sentimiento de lo extraño, se privilegian las explicaciones que tradicionalmente dan alivio. También produce ese agotamiento de los conceptos del que hablábamos.
Las consecuencias, siguiendo a Nietzsche, son que se excluyen las causas y que adquiere preponderancia una forma –la  habitual, la que se usó más frecuentemente en el pasado– de determinación: se va concretando un sistema de explicación  dominante: “El banquero piensa inmediatamente en el ‘negocio’, el cristiano en el ‘pecado’ y la muchacha en el amor.” ¿El analista... en La Falta?
 La clínica de pacientes esquizofrénicos le  planteó a Bion, muy próximo a Nietzsche, el desarrollo de hipótesis respecto de la interpretación que, sin embargo, podríamos generalizar a toda situación analítica; sostiene que:
Los pacientes se mostraban ansiosos  en concordar con la interpretación, para ganar una sensación de seguridad” 3 propone que “El método científico del psicoanálisis debe aplicarse a sus defectos de comunicación. Esta es, o bien significativa, pero inapropiada a una experiencia no sensorial, o bien tan ‘abstracta’ que simula una experiencia no sensorial, pero no la representa. La opción parece ser una inexactitud pintoresca o el uso de una jerga.... La aptitud de desterrar el deseo y el recuerdo es una de las condiciones necesarias.”
  Para Winnicott la interpretación es también  –hablando de podas– una filosa herramienta:
 “En este trabajo, la interpretación se reserva para el momento significativo, tras lo cual el analista brinda tanta comprensión como esté en sus manos hacerlo. El hecho de que el paciente haya producido el material específicamente para ser interpretado otorga confianza al terapeuta en cuanto a la necesidad de la interpretación, y lo lleva a considerar más peligroso no interpretar que interpretar. El peligro es que el paciente vea ratificada su creencia de que nadie comprende y nadie quiere comprender.”4 (Resaltado de la autora) La interpretación corre el riesgo de convertirse entonces en poda e inundación. Poda de lo nuevo e inundación de significados.
  Niestzche nos dice que el instinto de causalidad es condicionado y excitado  por el sentimiento del miedo; Bion, que atreverse a reconocer los hechos del universo en el que existimos exige coraje. Correr riesgos. ¿Miedo de no tener certezas?
“¿Nos atrevemos a perturbar el universo?” Eliot
 Nos preguntábamos por el mecanismo de todo-sigue-igual, es decir, por la existencia del no pasa nada: la terrible paradoja de ciertas condiciones que niegan el derecho a la existencia y que posibilitan las podas interpretativas en las que “El supuesto básico del psicoanálisis consiste en que la ‘función’ mental pueda usarse para enmendar las soluciones  falaces... pero a veces no es suficiente: la solución con la que la persona fue tentada no resulta en la realidad suficientemente fuerte o durable como para enfrentar las exigencias posteriores de la existencia” 5 , nos preguntamos junto con Bion, ¿cómo distinguir  entre la existencia –capacidad de existir– y la aspiración o la ambición a una existencia que valga la pena?
  En el consultorio como en nuestra sociedad parece necesario diferenciar condiciones que hagan  posible el mero hecho de existir, de aquellas que posibilitan una vida que valga la pena ser vivida.

* Artículo publicado en www.psyche-navegante.com  Julio  2002

1 Nietzsche, Friedrich. Sobre el porvenir de nuestras escuelas

2 Nietzsche, Friedrich. El ocaso de los ídolos

3 Bion, W. Volviendo a pensar

4 Winnicott, D. Exploraciones psicoanalíticas II

5 Bion, W. Seminarios Clínicos y Cuatro Textos

 


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