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Psicologa para mujeres

EL COMPLEJO DE PREÑEZ EN EL VARÓN  II*

En el paradigmático caso Juanito, Freud menciona el complejo de gravidez en el niño y en otros textos conceptualiza la teoría de la cloaca. Partiendo de estos componentes la autora se  propone estudiar  el complejo de preñez en el varón.

El complejo de gravidez en el caso Juanito y la teoría de la cloaca, ambos  conceptualizados por Freud inscribieron en el marco de nuestra investigación sobre el complejo de preñez en el varón 1 tres fases que atravesaría el niño para responder a la pregunta ¿de dónde vienen los niños?
Nos proponemos continuar el análisis de otros componentes que tienen un papel importante en el desarrollo libidinal.

La envidia

Según Karl Abraham2 –refiriéndose al descubrimiento de los órganos genitales masculinos por la niña–. “Durante el período narcisista de su desarrollo el niño vigila cuidadosamente sus posesiones, y considera con celos las de los demás. Quiere conservar lo que tiene y obtener lo que ve. Si alguien tiene sobre él alguna ventaja, se producen dos reacciones estrechamente asociadas: un sentimiento de hostilidad hacia la otra persona, y un impulso de privarla de lo que posee. La unión de estas dos reacciones constituye la envidia que es una típica expresión de la fase anal-sádica de la evolución de la libido.” El resaltado es mío.
  En la fase II signada por el conflicto que produce en el varoncito  el descubrimiento de que sólo la mujer puede tener niños podemos considerar que aquél percibe al hijo de la mujer como una valiosa posesión de la que se encuentra privado y aventurar que se producen las dos reacciones enunciadas por Abraham.
La hostilidad y el impulso de privarla de esa “ventaja”, Y un tercer elemento: la fantasía de apoderarse del codiciado objeto. Estos componentes de la envidia y el modo en los que el varón se posiciona en relación a ellos dejan, sin dudas, huellas en el psiquismo.
En primer lugar –aunque quizá no sea necesario– podemos afirmar que el sentimiento de envidia no es privativo de un sexo, en el sentido de que los sexos no se hallan diferenciados en los territorios de la bisexualidad infantil, y, por lo tanto, el deseo de tener niños en determinados momentos de la evolución de la libido es común a ambos sexos. En segundo lugar es curioso que la envidia sea “una típica expresión de la fase anal-sádica”, lo cual coincidiría con nuestra hipótesis de que la teoría de la cloaca sea un componente de lo que llamamos complejo de preñez en el varón.
 

La envidia en Juanito

a) La hostilidad.
Juanito se encuentra claramente con el deseo de tener hijos, como las mujeres, es decir, como la madre y como su hermana Hanna.
-“Por qué mami no debe tener ninguna nena” Dice el padre
-“Porque quiero tener una nena yo”

-“Me tumbé en la hierba; digo no; me arrodillé sin que me vieran los niños, y luego por la mañana, les dije: ‘Buscad, niños; ayer he puesto un huevo’ y miraron, y vieron de pronto un huevo; y del huevo salió un Juanito muy chiquitito”

Podemos suponer, como dijimos, que el niño descubre en las mujeres algo de lo que él carece y que una de las reacciones propuesta por Abraham ante este hecho es la hostilidad.
 Freud nos habla de “un oscuro impulso sádico referido a la madre” –en relación con el complejo de gravidez–.
-“En verdad, ¿a quién te gustaría más pegarle: a mami, a Hanna o a mí?” le dice el padre
-“A mami”
-“¿Por qué?”
-“Me gustaría pegarle”
 A continuación Freud relaciona los carros cargados (que le inspiran fobia) y el arranque sádico con las mujeres grávidas.

b) Deseos de privar y poseer
Otro componente de la envidia está constituido por la tendencia de privar al otro de aquello que el niño carece y acaso tomar posesión. Nos encontramos con manifestaciones de este componente:
*La fantasía de la jirafa –esclarecida por el niño, como veremos más adelante–.
 “En la noche había en la habitación una jirafa grande y una jirafa arrugada, y la grande ha gritado porque yo le he quitado la arrugada. Luego dejó de gritar, y entonces yo me he sentado encima de la jirafa arrugada”
Freud agrega a la interpretación del padre “El ‘sentarse encima’ es probablemente la representación de Juanito para el ‘tomar posesión’.”
–En alemán la palabra que designa posesión tiene afinidad con la frase empleada por el niño para “sentarse encima” –.3
¿De qué toma posesión Juanito?
“La mami es la jirafa grande” dice el padre.
“¿No es cierto que sí? ¿Y Hanna la jirafa arrugada?”
Pero el padre insiste con una interpretación de que él es la jirafa grande y le recuerda al niño su largo cuello y el niño responde:
“Mami tiene también un cuello largo como una jirafa”.
El niño expresa en esa fantasía el robarle el bebé a la madre, que grita, –como en el parto– la jirafa arrugada bien puede ser un bebé, los niños nacen arrugados, y el “sentarse encima” se encuentra emparentado a una  fantasía  suya de agacharse para poner “el huevo que hace nacer un Juanito chiquitito”. Ésta  se encuentra relacionada al “tumbarse” y a juegos del niño de tirarse al suelo patalear y gritar.
* Delitos. Por otro lado, la fantasía de las jirafas se enlaza a las de robo y delitos:
  “No nos depara dificultad alguna entender estas dos fantasías de delito. Pertenecen al complejo de tomar posesión de la madre”, dice  Freud,
¿Podría ser del “producto” de la madre?
*Jugo de frambuesas y fusil para disparar “sus deseos”.
El jugo de frambuesas tiene varias vías asociativas:
      - Laxante- evacuar-parto
    - Sangre, la sangre de Fritlz (su amigo); sangre en la cesta de la cigüeña; los restos sanguinolentos en la palangana, cuando Juanito ve a su madre después del parto y “en lugar de mirarla” dice: “-Pero, de mi hace pipí no sale sangre”. La sangre marca una diferencia entre los sexos. Y guarda relación con el parto.
El fusil para disparar: El padre refiere que “disparar” “Schiessen” y “cagar” “”Scheissen”, es una permutación en términos corrientes para el niño.
 Si como Freud afirma  el jugo de frambuesas y el fusil para disparar son deseos del niño: desea un fusil para disparar = cagar, que de acuerdo a la teoría de la cloaca es equivalente a parir.
Freud se pregunta por el “oscuro impulso hostil” hacia la madre sin dejar de lado la investigación respecto a los sentimientos del niño hacia el padre. Aventura la hipótesis del exceso de ternura, pero él mismo asevera en el texto que “estados de angustia no son en general despertados por una satisfacción, sino que ésta se debe a deseos positivos negados o prohibidos”.
 Se explora, con respecto al padre el conflicto producido por el cariño que el niño siente y la hostilidad; con respecto a la madre sólo se llega hasta la ternura y no a la hostilidad que le despierta alguien que posee lo que no tiene y,  está descubriendo,  que jamás podrá tener. Podría ser este el momento de máxima angustia ya que el niño se encuentra ante, podríamos decir, varios frentes:
*Los sentimientos ambivalentes hacia el padre.
*Idéntica ambivalencia con la madre.
*Desconocimiento del papel del padre en la procreación.
*Amenaza de castración.
*Castración que podría ser condición -como lo expresa Freud para poder tener hijos como las mujeres-. Sumada al desconocimiento de para qué le sirve ese órgano tan valioso.
*Intensa envidia por la “posesión” de la madre.

Destino

 “También debemos tomar partido a favor de su buena, y por cierto que harto cuidadosa, madre... Ella desempeña un papel fijado por el destino, y está en situación difícil.”
 La situación difícil es que el niño advierte en el momento del nacimiento de su hermanita  –el momento del parto– que el padre estaba fuera de la habitación junto a él, es decir, que no tuvo nada que ver con “el gran acontecimiento en la vida de Juanito”. Indicio de una diferencia sexual que, de ser admitida, lo coloca en la incapacidad de embarazarse y parir.
 Incapacidad ligada al deseo masculino del varoncito, que tiene como componentes la teoría sexual infantil de la cloaca, la satisfacción erótica de eliminar las heces y albergar contenidos valiosos.
  Freud considera que no es un rasgo femenino “el desear tener niños” y le asigna un papel activo de cuidados maternos que el niño quisiera prodigar. No es un rasgo femenino si tenemos en cuenta que en el conflicto que representa la fase II, el sistema de pensamiento se aferra todavía a la posibilidad de que ambos sexos puedan tener –fecundación, embarazo y parto– niños.

  Parafraseando a Freud en Tótem y Tabú nos limitamos a perseguir en el complicado tejido, el hilo de la actitud del hijo con respecto a la madre.

 

* Artículo publicado en www.psyche-navegante.com Abril 2002

1 Primera Parte. Publicado en Psyche Navegante Nº 40

2 Abraham, Karl.  Psicoanálisis clínico. Cap. XXII

3 Ndel T. Amorrortu Editores Tomo X


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