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Psicologa para mujeres

EL COMPLEJO DE PREÑEZ EN EL VARÓN  III*

A partir del complejo de gravidez en el niño y de la teoría de la cloaca, observaciones  de Freud,  la autora se  propone estudiar  el matriarcado, el padre y la madre en el mito, la tragedia y el psicoanálisis.

Mito

La mayoría de los investigadores de diferentes ciencias considera que en los orígenes está el mito, que expresa en una especie de síntesis varios componentes: cambios políticos, deseos, modificaciones sociales, invasiones y caídas de civilizaciones y sentimientos profundos.
Un estudio de la evolución del matriarcado1 permite seguir algunas líneas en relación al complejo de preñez2 y algunas preguntas de Freud: “Lo que no nos es posible indicar es el lugar que corresponde en esta evolución, a las grandes divinidades maternas, que precedieron quizá en todas partes a los dioses padres...Con la institución de las divinidades paternas fue transformándose paulatinamente la sociedad huérfana de padre hasta adoptar el orden patriarcal”.3 El resaltado es mío.
El mito podría indicarnos algunas aproximaciones a esta transformación.

Matriarcado

Existen diferentes acepciones del concepto de matriarcado. Se considera con este nombre al de un gobierno ejercido por las mujeres o a una civilización en las que gozaban de los mismos derechos que los hombres, un tercer significado se refiere a la transmisión hereditaria matrilineal, es a este último al que considero matriarcado, forma de transmisión hereditaria vigente aún hoy en tribus de África y América.
Nunca pudieron probarse en la historia de los pueblos las dos primeras acepciones, lo que llevó a investigadores de diferentes disciplinas  –especialmente de la antropología– por el uso particular que le daban al concepto, a una errónea conclusión: que no existió matriarcado.
La transmisión hereditaria matrilineal es la innegable predecesora del patriarcado. Todas las investigaciones citadas por Freud en Tótem y tabú confirman este hecho.

En un análisis de los mitos griegos encontramos lo siguiente: “Cualquier estudio de la mitología griega debería comenzar con un análisis de los sistemas políticos y religiosos que existían en Europa antes de las invasiones arias procedentes de los lejanos norte y este. A juzgar por los artefactos y los mitos que han sobrevivido hasta nuestros días, toda la Europa neolítica tenía un sistema de ideas notablemente homogéneo, basado en el culto a la Diosa Madre...La Europa antigua no tenía dioses. La Gran Diosa era considerada inmortal, inmutable y omnipotente, y el concepto de paternidad no se había incorporado aún al pensamiento religioso. Ella tenía amantes, pero sólo por placer, no para dar un padre a sus hijos....la maternidad el misterio esencial4   
Nos preguntamos por el proceso de transformación y las vinculaciones con el psiquismo.

Mitos y tragedias

Primitivamente –en el amplio sentido del concepto, para los niños como para los pueblos– nada mas irrefutable que “pater semper incertus est mientras que la madre es certissima”. 5  Freud cita a Bachofen cuando se refiere a la transmisión matrilineal. Para el autor de El Derecho Materno, “La exclusividad general  que implica el matriarcado, en el sentido que no reconoce al padre, “los niños aparecen siempre como apatores (sin padre)... como ‘unilaterales’ (engendrado solamente por una de sus partes)1
Esta misma idea está expresada en Tótem y Tabú, una tribu –los Arunta– estudiada por Spencer y Gillén, desconoce el papel del padre en la fecundación. Freud explica este desconocimiento por el lapso de tiempo que transcurre entre el coito y el parto. Como sucede en los  pequeños con la pregunta ¿de dónde vienen los niños?
Los mitos expresan el pasaje de un sistema a otro, parecería que al sistema animista le corresponde el matriarcado y que la religión involucra una relación diferente con el padre.
Graves, considera que “Una vez admitida oficialmente la relación del coito con el parto... el estatus del hombre en la religión fue mejorando gradualmente y se dejó de atribuir a los vientos o a los ríos la preñez de las mujeres.4
En la Grecia pre-clásica  el descubrimiento del padre se encuentra fechado en un mito hitita .La tragedia griega expresa este pasaje en varios mitos:

Edipo Es interpretado por Graves como la  representación  del pasaje del reinado femenino al masculino, en la tragedia de Sófocles, del  Edipo rey, reysignifica que ya no se transmitirá el cargo por vía materna.
Edipo dice “…por mis hijos varones no te preocupes, Creonte, son hombres...” y a sus hijas  “ ¿Quién querrá desposaros? No habrá nadie, oh hijas, sino que seguramente será preciso que os consumáis estériles y sin bodas”. 6
Esta especie de maldición constituye, para Graves, la institucionalización del patriarcado, que no fue nunca –ningún cambio parece serlo– sin sangre.
Bachofen  ubica a Edipo en el lugar en el que el parricidio puede suceder, para que haya parricidio tiene, primero, que haber padre: “En este contexto se crea la posibilidad del parricidio, pues el hijo desconoce a su engendrador o progenitor.”
Edipo desconoce, no sabe, que es a su padre a quién mata, en la tragedia sólo se trata de un viajero en el camino.
 El autor hace una interpretación del alfiler –de su madre y esposa– con el que el protagonista se deja ciego, como el castigo de las mujeres de la antigua ley.

Orestes  Esquilo ilustra en su tragedia de quién es el hijo cuando se produce la transformación, pasamos, dice Bachofen, de los hijos sin padres a los hijos sin madre.
Orestes mata a su madre. Hasta el juicio por este acto, el asesinato de la madre se consideraba -como el del padre o hermanos- crimen de sangre, estos crímenes no podían ser absueltos por purificación, el asesino merecía la muerte o el destierro -que entonces era lo mismo-.
El argumento de Apolo, en el juicio, es que no se considere crimen de sangre ya que
No es la que llaman madre la que engendra al hijo, sino que es sólo la nodriza del embrión: Engendra el que fecunda, mientras que ella sólo conserva el brote -sin que por ello dejen de ser extraños entre sí-...
Atenea dice: “Voy a  agregar mi voto a los que haya en favor de Orestes. No tengo madre que me alumbrara.7Ya que la parió un dios masculino: Zeus. (El mito del nacimiento de Atenea también da cuenta del pasaje al patriarcado).
Las Erinias (sangrientas) transformadas en Euménides (clementes) profieren amenazas por los cambios “ ¡Ay dioses demasiado jóvenes! ¡Habéis pataleado la antigua ley... pero aunque yo esté privada de honores... llena de resentimiento, dejaré que mi corazón destile en esta tierra -¡ay!- su veneno, un veneno que compense mi dolor con vuestro dolor, ..De él saldrá una lepra que los dejará sin hojas y sin hijos...” Finalmente son sobornadas con un templo.
El argumento de Apolo y el voto de Atenea absuelven al matricida Orestes.
Es curioso que el odio y el crimen a la madre no sean un tema del psicoanálisis. ¿El niño varón sólo ama a su madre?

Consecuencias

Para que haya parricidio tiene que haber padre, ¿para que haya padre tiene que haber matricidio?
El descubrimiento del padre implicó cambios religiosos, el Dios padre que gesta su hijo en una mujer, los sacerdotes en lugar de las sacerdotisas y sus misterios. Cambios en la transmisión de la herencia, el orden patriarcal necesitó –y necesita– del matrimonio y la fidelidad de la mujer para que el hijo sea realmente propio. Ampliación en la prohibición que se extiende al incesto entre padres e hijas.
Bachofen considera otra institución necesaria que surge al mismo tiempo que la matrimonial, la prostitución: la escisión en la mujer madre/puta  parece tener también su lugar en el psiquismo.
¿Cuáles podrían ser los orígenes  y las consecuencias en la vida adulta del odio a la madre? que no existe pero es malo, tan malo que aún no encuentra lugar en nuestra teoría.

 

 

* Artículo publicado en www.psyche-navegante.com Mayo 2002

BIBLIOGRAFÍA

1 Bachofen, Johann Jacob. Mitología arcaica y derecho materno

2 Fantozzi, Silvia. El Complejo de Preñez en el varón  I y II publicados en www.psychenavegante.com .

3 Freud, Sigmund. Tótem y tabú

4 Graves, Robert. Los mitos griegos

5 Freud, Sigmund. La novela familiar del neurótico.

6 Sófocles. Edipo, rey.

7 Esquilo. Las Euménides.


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