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Psicologa para mujeres

EL COMPLEJO DE PREÑEZ EN EL VARÓN IV*

En relación a la teoría de la cloaca y el complejo de gravidez en el niño pequeño, posibles consecuencias  de estas fases tempranas en la vida adulta.

En los textos de Freud encontramos numerosos desarrollos en relación a la teoría de la cloaca y el complejo de gravidez en el niño pequeño, [Ver artículos anteriores] nos proponemos averiguar las posibles consecuencias de estas fases tempranas en la vida adulta.

La bisexualidad en el varón. Composición

  Freud se pregunta en La feminidad cómo surge la bisexualidad en la mujer, otorgando importancia a las fases pregenitales. Para averiguar las consecuencias en la adultez del complejo de preñez en el varón deberíamos partir de la posición femenina en el varón, es decir la composición de la bisexualidad masculina.
Presentaremos algunos componentes de la bisexualidad en el varón que analizaremos por separado:
La posición femenina: “ser castrado,  soportar el coito y parir1: Descripción del masoquismo femenino, posición pasiva en  el varón, aunque no se menciona el embarazo, es posible que ocupe un lugar en ésta. En la fase sádico-anal, el erotismo anal ligado al placer excremental y la teoría infantil de la cloaca, posibilita a ambos sexos, tener niños.
Esta dimensión anal del parir, en el niño varón, aún no involucraría la castración.
La bisexualidad sería entonces pregenital: posición pasiva en el varón, previa al complejo de Edipo, caracterizado por el masoquismo femenino.
La desventaja: La organización pregenital “en la que el sadismo y erotismo anal desempeñaban el papel directivo” 2 el niño advierte una desventaja, tal como le sucede a la niña respecto del pene.
¿Qué es desventaja? “Mengua o perjuicio que se nota por comparación de dos cosas, personas o situaciones”, dice el diccionario.
 
El sentimiento concomitante es la envidia. El niño experimenta, necesariamente, un  equivalente respecto a embarazarse y parir.
La salida: En otro texto encontramos “Entonces ante la amenaza de perder la virilidad por obra de la castración se intensifica la tendencia a encontrar una salida por el lado de la feminidad...3. Podríamos pensar que antes de la organización genital, en la fase sádico-anal  la posición femenina constituiría un estadio previo no una salida de la castración significando en este caso un regreso a la organización pregenital.

El niño desea tener niños, embarazarse y parirlos –bisexualidad pregenital– antes de ver amenazada su virilidad. Cuando la castración es eficaz se convierte en condición de.  Y la castración sería posteriormente una condición para tal deseo, lo que lo obligaría a reprimir su posición femenina y así lo saca de la posición femenina “fálica”, es decir, anterior a la diferencia de los sexos.
Las equivalencias: Las cualidades de intercambiabilidad, equivalencia y sustitución de pene-niño-excremento sitúan espacios y temporalidades en los que se ubican estos elementos (pene/ niño /excremento) en una doble vía: en los niños y en la teoría. “Al parecer el niño es reconocido por la investigación sexual como un excremento y revestido de un poderoso interés erótico anal. Esta misma fuente aporta al deseo de un niño un segundo incremento cuando la experiencia enseña que el niño puede ser interpretado como prueba de amor y como un regalo4. Los espacios y temporalidades  (zonas erógenas, deseos, fases) determinados por estos elementos equivalentes adquieren significación diferente pero a la vez se conservan en una nueva fase.  Tanto en el niño como en la teoría no habría un punto de llegada o síntesis en las que desaparecerían sin vestigios las fuentes y significados primitivos.
Como su madre: En base a los componentes que hemos señalado, otro elemento que conformaría la bisexualidad en el varón es que el pequeño desee tener niños como su madre, antes de desear tenerlos con su madre. Esta fase contendría la fuente de la hostilidad a la madre (junto con la envidia) que situaría, por un lado, la ambivalencia, y, por otro, el temor (horror) a la madre y a la mujer. Lo indestructible es el deseo.
Hostilidad y temor: El temor procede de los propios impulsos hostiles “...esto es atribuirlos a aquellos objetos que le disgustan.”5 En Tótem y tabú  Freud plantea que todos los estados ligados a la mujer son tabú para los primitivos -menstruación embarazo, parto y puerperio- (siendo ésta un tabú en su totalidad) la prohibición no corresponde a un “horror natural, la ley prohíbe deseos positivos”6. Se teme precisamente eso que se desea.
En la organización genital, se agregaría como otra fuente de temor a la castración, además de la amenaza a los deseos edípicos, la amenaza a las mociones pre-edípicas, el peligro relacionado a la posición femenina. “...de acuerdo con la posición bisexual el varón quiere también sustituir a la madre como objeto amoroso del padre, hecho que calificamos de actitud femenina.”7

Corrientes: Freud menciona una corriente erótica y una tierna en relación  a la madre; proponemos otras corrientes: amorosa
–puede ser tierna y erótica o sólo tierna– y una hostil también relacionadas a la madre. La naturaleza hostil y agresiva como cariñosa –de amor– que Freud le atribuye a  los deseos de la niña, podrían ubicarse en el niño que se ve también privado, y no es preciso buscar muy lejos para averiguar sobre quién podría ser causante de esta privación. Cuando el niño advierte su desventaja, averigua también que su relación con la madre “se basa en un hecho indubitable”, sólo ella podría ser la certissima responsable de esta herida.

 

Sólo una pequeña minoría

Freud se pregunta qué suerte corría la organización pregenital “en la que el sadismo y erotismo anal desempeñaban el papel directivo”  despojados de su significación para la constitución de la organización genital definitiva. Plantea varias alternativas y concluye “O mejor no siendo probablemente uno sólo de estos destinos el único abierto al erotismo anal, ¿en qué forma y medida participan estas diversas posibilidades en la suerte del erotismo anal cuyas fuentes orgánicas no pudieron quedar cegadas por la constitución de la organización genital?8
Nos hemos referido a fases en las que el niño desconoce aún el papel del padre en la fecundación, este dato aporta una nueva significación a la hostilidad a la madre –que se  extiende a las demás mujeres– esto es atribuirle en la fantasía relaciones con otros hombres que no son su padre 1. Esta fantasía recibe el aporte de una escisión, la división –oposición– madre /puta.
Freud considera que sólo en una limitada minoría aparecen debidamente fusionadas las corrientes cariñosa y sexual.
Podríamos inferir, de igual manera, que el factor bisexual tiene consecuencias relativas a los componentes que hemos mencionado.
Si la vinculación con la madre fue intensa y prolongada el varón puede desarrollar diferentes alternativas, nos hallamos frente a algo semejante a lo que Freud denomina la mujer normal.
El hombre normal deseará ser padre –recordemos a Juanito “antes yo era la mami, ahora soy el papi”. – Sin embargo, la certeza de paternidad no es absoluta, por lo menos no es como la de la madre, el hombre en este caso deseará una mujer-madre, no una mujer-puta, que pondría en duda su paternidad.
En la masculinidad  normal, la valoración de la  integridad sexual de la mujer  garantiza la paternidad, casi como una maternidad del padre.
  La llegada de un hijo en el caso de una elección erótica, puede maternizar a la mujer convirtiendo a ésta en un objeto incestuoso.
No es infrecuente que el nacimiento del hijo enfríe lo erótico de la relación. Pero puede deberse no sólo a la maternización de la mujer sino también al resurgimiento de la envidia.
Otra complicación aparece cuando no hay hijos como vimos en los historiales, y se enfrenta la imposibilidad de tenerlos/ concebirlos aún con una mujer. Freud considera que las regresiones a aquellas fases anteriores al Complejo de Edipo son cosa frecuente.
 
Como dijimos, estas fases se conservan o debemos creer que se conservan tanto en la vida anímica, como en la teoría,  en los conceptos como en la clínica.

 

* Artículo publicado en www.psiyche-navegante.com  Junio 2002

1 Freud, Sigmund. El problema económico del masoquismo.

2 Freud, Sigmund. Nuevas aportaciones al psicoanálisis Conferencia .6 La feminidad.

3 Freud, Sigmund. Dostoyevsky y el parricidio.

4 Freud, Sigmund. Sobre las transformaciones de las pulsiones y especialmente del erotismo anal.

5 Freud, Sigmund.  El tabú de la virginidad

6 Freud, Sigmund. Tótem y tabú

7 Freud, Sigmund Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia sexual anatómica
8 Freud, Sigmund. La novela familiar del neurótico.

 


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