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Psicologa para mujeres

MÚLTIPLES VOCES PARA UN DÉBIL SUPERYÓ*

Todo es un enigma en la mujer,
y todo tiene solución, se llama preñez.
Para la mujer el hombre es un medio, 
el fin es siempre el hijo.
                               Nietzsche.


“...La niña permanece en él (complejo de Edipo) indefinidamente, y sólo más tarde e incompletamente lo supera. En estas circunstancias, la formación del SúperYo tiene forzosamente que padecer; no puede alcanzar la robustez e independencia que le confieren su valor cultural”1

 “Yo a cambio del fuego les daré un mal con el que todos se alegren de corazón acariciando con cariño su propia desgracia”  dijo Zeus e hizo construir con barro y agua una bella doncella con gracia revestida por Atenea y Afrodita. “y a Hermes el mensajero, le encargó dotarle de una mente cínica y un carácter voluble”. 2
 
“A la mujer es insoportable toda orden y toda construcción malhumorada. Hacen algo sólo porque les agrada, y el arte consiste en hacer que les agrade aquello que es bueno. Me parece difícil que el bello sexo sea capaz de principios” 3
  Sería imposible intentar un listado e ingenuo pensar que las inabarcables expresiones plásticas y literarias -incluso los libros sagrados para la humanidad- se deban a particularidades personales o a problemas sexuales individuales, argumentos que se esgrimen indefectiblemente ante los desbordes misóginos de nuestros genios – en los que nuestro padre del psicoanálisis carecería de originalidad- Así, con simplificaciones reactivas, obturamos investigar.
  Parecería que la cuestión femenina se centra en cierta dote moral: la castidad.
 ¿A qué podría deberse que sea necesaria sólo para los hombres?

 Freud nos da una pista: “...A veces oímos expresar sin ninguna justificación psicológica la idea de que la infidelidad de la mujer puede anular por completo el trabajo responsable del hombre ausente.” 4
 Dice también al referirse a las prácticas “mágicas” de las tribus que para tener buena caza, hay que dejar las mujeres encerradas.
Rousseau es más explícito   “...  hace mucho más la mujer infiel, pues disuelve la familia y quebranta todos los vínculos de la Naturaleza. ...Apenas veo desorden y delito que de éste no dependa. Si hay estado horroroso en el mundo, es el de un padre desventurado, que no teniendo confianza en su mujer, no se atreve a entregarse a los mas dulces afectos de su corazón;”5

Hesíodo continúa con la “Gran calamidad para los mortales”: “recogen en su vientre el esfuerzo ajeno... quien huyendo del matrimonio y las terribles acciones de las mujeres...alcanza la funesta vejez sin nadie que lo cuide... al morir los parientes se reparten su hacienda. Y a quien le alcanza el destino del matrimonio y consigue tener una mujer sensata y adornada de recato, durante toda su vida el mal equipara al bien. Y quien encuentra una mujer desvergonzada, vive sin cesar con la angustia en su pecho, en su alma y en su corazón; y su mal es incurable”.6
  Parecería que la relación se establece con el fruto del vientre de la mujer: el hijo. Si el núcleo del débil superyó se centra en el hijo, disponemos de un dato obvio y de una teoría sexual infantil y psicoanalítica para responder nuestra pregunta anterior
¿Por qué ellas no necesitan normas morales y ellos quieren que las tengan?
 El dato obvio es que la mujer tiene certeza de ser la madre de la criatura y las sospechas sobre su castidad sólo generan dudas sobre la paternidad.
 ¿Dónde nace ésta necesidad de certeza imposible de padre? Esa cuasi maternidad del padre
  La teoría sexual infantil de la  cloaca 7 sostiene que los dos sexos pueden preñarse y parir. No ha sido investigada tan exhaustivamente como otras.
Podríamos pensar también sin forzar demasiado que una teoría no se abandona sin importantes huellas en el psiquismo.
  La castidad de la mujer es una construcción humana que soporta el deseo -indestructible, tal como sabemos- de preñez en el varón.
  La debilidad del superyó, la carencia de principios y la volubilidad expresan lo que una mujer no necesita ni se preocupa en obtener.
 
El filósofo no estaba tan desacertado; el enigma de la mujer se llama preñez. Si modificamos ligeramente su frase: la mujer, ( la que posee con certeza), es el medio para que el hombre pueda obtener aquello que desea.
No cualquier mujer, sólo siendo casta sostiene–soporta ese deseo. Nunca suficientemente casta, siempre sospechosa...
La donna é mobile.

 

* Publicado por www.agendadelasmujeres.com.ar  (2005)

1 Freud, Sigmund. Nuevas aportaciones al psicoanálisis. La femineidad.

2 Hesíodo. Trabajos y días.

3 Kant, Emmanuel. Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime.

4 Freud, Sigmund. Tótem y tabú.

5 Rousseau, Jean-Jacques . Emilio o la educación.

6 Hesíodo. Teogonía.

7 Freud, Sigmund. Tres ensayos de teor

 


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