El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Newsletters de psicología

Para suscribirte al boletin Mujer&Psicología de manera gratuita hacé click acá y completá tus datos.

 

ISSN 1853-2926

Cuidar el cuerpo
Publicado el lunes 4 de julio de 2011 a las 23:05

El cuerpo
 
El primer problema es concebir un cuerpo “todo” y,  por el mismo precio, “sano”. Desde la más tierna infancia  aparece seccionado en bolsitas. Nos preguntan “¿qué te duele?” y hay que responder algo.
Una mamá, contaba que su hijo de dos años y medio un día le dijo que le dolía la cintura. Alarmada (como toda madre) corrió al pediatra que preguntó: ¿dónde te duele, Juancito? Y el chico buscó por todos lados hasta que le mostró la punta del pulgar. Claro escuchaba a su abuelo que siempre se quejaba de la cintura…
Cargamos nuestras “partes” a los sanadores, mientras  el misterioso “todo” anda por otro lado.
A modo de ejemplo, arranco con los pies. El saber popular dice: “estar bien parado”, “pisar fuerte”, “mala pata”, “desarraigo” (sin raíces), “pies de plomo” que nada tiene que ver con su antítesis “patas de lana”.

Los pies son la base material y espiritual del “todo”. Aunque lejanos  geográficamente de los sobrevaluados cerebro y corazón los pies nos llevan a dónde vamos y la forma en que caminamos ordena el resto de la estructura. Cualquier molestia se traduce en arreglos, parches sabios para que todo continúe andando: se acorta un lado, se sube la cadera, se pliega el hombro, duele la oreja y las vísceras se  amotinan causando otras clases de molestias incomprensibles por completo. Para no extender en este momento el boletín, culminaré el mismo con el delicioso fragmento de una poesía de Neruda.

Voy a hacerme impopular con la siguiente afirmación: los tacos altos y los gimnasios causan más contracturas que el jefe, la suegra o los ex. Los primeros (los tacos, no los jefes) le dan una indicación al cerebro de que se está caminado sin caminar, la elevación del talón pone en alerta todos los músculos del cuerpo para una buena carrera, no voy a dedicarme aquí a todas  las consecuencias pero sólo una: el perenne dolor de cabeza.
Con los gimnasios, el movimiento repetitivo con y sin peso son otros simuladores de stress como el del zapato con taco, avisa de algo que no está pasando. Grita: ¡¡la casa se incendia!! cuando no está pasando nada. El cuerpo deja de creer, ya no deposita su confianza en alertas raras. Pero no es ningún gil, contesta con tensión, mal humor, insomnio, dolor...

Otro ejemplo, en el otro extremo (la boca): abundantes malestares obedecen a la posición de la mandíbula especialmente durante el sueño que se resuelven con una salvadora placa dental, y en buena hora. Pero la tensión nocturna es el resultado, no la causa de la mordida. Es uno de los cuatro errores de la humanidad, dice Nietzsche, confundir el efecto con la causa: el relámpago no hace el trueno. 

Calma, no voy a dar una clase de anatomía y menos de filosofía, sino presentar otro problema: psicologizamos el cuerpo sano (otorgamos contenidos emocionales a una simple lesión física) y otras veces organificamos las alteraciones (también normales, de un duelo o una frustración, por ejemplo) con una tomografía, un electro o empastillamientos.
El marketinero ataque de pánico, descrito por Freud hace más de un siglo, es otra muestra de errores de interpretación  de los reclamos salariales del “todo-sano”.
 
En el cuerpo femenino sano se producen cambios y modificaciones a lo largo de la vida y durante el mes. Ríos de tinta y bosques de papel pueden custodiar y aconsejar sobre esta obviedad.
Únicamente quiero insinuar que los dolores menstruales, las locuras premenstruales, el ataque de dulces en la ovulación, los calores de la menopausia, los antojos y nauseas del embarazo no son atendidos debidamente por las propias mujeres, lo que subyace a todos los bálsamos, alivios, recetas  y calmantes es continuar con la vida como si no pasara NADA. Es como si una no terminara nunca de aceptar la condición de mujer. En esto tenemos un cacho de responsabilidad.

Pude observar de primera mano y con mucha emoción cómo se comportan determinadas tribus respecto de estos estados. Vi que las mujeres que menstrúan se recuestan cómodamente, comen los mejores alimentos y se apantallan mientras otras cuidan de los niños, cocinan, lavan y limpian su casa. Ja! Se imaginan que mientras se recuestan alguien lleva los chicos al colegio, va al súper, y paga las cuentas, atiende al jefe (en el buen sentido) y demás. 

Acerca de nuestros cuidados es tan poco lo que sabemos que nos queda casi todo para aprender y enseñar a nuestras hijas, desde la higiene que evita cistitis a repetición hasta sostener la búsqueda de lo que es más cómodo para cada quien en cada momento. Cada particularidad es un mundo en sí mismo y si el cuidado es “general”  se transforma en un regimiento, aclaro esta frase: si hay una ley que incluya a todas otra vez hay que sobreadaptarse. Por ejemplo, el “día femenino” que otorgan muchos empleadores: las mujeres se lo toman no para estar recostadas sino para hacer otras muchas cosas o en la fecha que les convenga para acarrear valijas, bolsas o salir a correr.
Para ello cada una se debe tomar el (gran) trabajo de preguntar qué quiere, qué le gustaría o con qué encontraría alivio.
 
Propongo dos ejercicios para instruirse en cuerpo “todo-sano”.
Uno: miren detenidamente la foto de una mujer culturalmente “bella”. Una foto, porque la imagen deja fijo lo que quiero señalar, (con práctica se puede realizar con personas en movimiento, propagandas, películas o cualquiera que circule por las veredas). Observen los hombros, si son simétricos, si están a la misma altura, si están relajados o se pelean para alcanzar la oreja. Vean si el pecho está amplio, distendido o hundido o sacado como desfile militar. ¿La mandíbula está floja? ¿es creíble el rictus de la sonrisa? La nuca y el cuello se ven tirantes, rotados, tironeados por tanzas invisibles, como Mr. Ed.  
Por la calle, es factible una mirada a los pies mal apoyados tambaleantes, torciendo y enderezándose con garbo como cuando queremos que nadie nos pesque en un resbalón y la columna como una estaca bamboleándose al compás, coronada por un cabeza que parece no estar enterada de todo lo que pasa abajo. Esta experiencia no es apta para todo público, las tensiones aparecen como los huecos entre las hojas de un árbol. Casi todos nuestros ideales de belleza se presentan como marionetas rígidas, sufrientes. Hagan la prueba.
Sí, vengo heavy.
El otro, es diagnóstico-terapéutico: agarren una hoja en blanco y una birome que ande. No lo comiencen hasta que tengan estos dos elementos ya que si pensamos,  sonamos, no sirve. Ahora como salga. Sin consigna, en pelo, escríbanle una carta al cuerpo. Y si quieren me cuentan.
Tengo ejercicios peores, pero no conviene hacerlos sin colchón, no sé si me explico.
 
 Ahora el fragmento de Neruda. El título es Ritual de mis piernas
 
En mis pies cosquillosos,
y duros como el sol, y abiertos como flores,
y perpetuos, magníficos soldados
en la guerra gris del espacio,
todo termina, la vida termina definitivamente en mis pies,
lo extranjero y lo hostil allí comienza;
los nombres del mundo, lo fronterizo y lo remoto,
lo sustantivo y lo adjetivo que no caben en mi
corazón
con densa y fría constancia allí se originan.
 
Siempre,
productos manufacturados, medias, zapatos,
o simplemente aire infinito,
habrá entre mis pies y la tierra
extremando lo aislado y lo solitario de mi ser,
algo tenazmente supuesto entre mi vida y la tierra,
algo abiertamente invencible y enemigo.
 
 
 
 
 




Comentarios de este boletín: (click acá para comentar)


Escriba las dos palabras que ve en la imagen:

Nadie ha comentado aún este artículo

 

Política de privacidad: las direcciones de e-mail obtenidas a partir de una consulta por la Web o de la suscripción de nuestro Newsletter no serán jamás comercializadas ni cedidas bajo ningún concepto.

El material publicado tiene el propósito de brindar información sin que ello implique responsabilidad sobre la misma. La lectura del sitio no constituye consejo profesional ni crea relación alguna de asistencia. Quien accede a recibir voluntariamente este Newsletter acepta que toda la información del mismo, errores u omisiones en los que pueda incurrir no podrán ser utilizados como base de ningún reclamo, demanda o causa de acción legal.

Si Ud. desea publicar alguno de estos artículos, por favor solicitar autorización.

Listado de boletines:
- Tomar pastillas
- Madres suficientemente malas
- El infierno de las citas
- La crítica
- El rencor
- El miedo
- Cambiar
- La culpa se elabora
- Decir la verdad
- Contracuento
- Lo que se echó a perder
- Soltar
- Adicciones
- Tips para Comenzar
- La Felicidad
- Sabiduría
- Injusticias
- Amistad
- Autoestima
- Saber hacer
- Paciencia
- Volver a empezar
- Carnaval
- Felicidades
- Cuidados Sospechosos
- Identidad Sexual
- Comprar todo hecho
- Los Niños
- Nuevas Enfermedades
- Complejo de Evita
- Cómo quedarse sola(o) para siempre
- Celos, lloros y samaritanismos
- Futurológicas
- Balance
- La Neura
- Por qué? Por qué?
- Mandato o elección??
- Sobre el dolor
- Instantaneidad
- Querés cambiarlo?
- Conocer Gentes
- El Peso
- Cultivar el Ocio
- Gozadumbres
- Estar en Barbecho
- El Bajón
- Bajá un cambio
- Maldita Tecnología II
- Maldita Tecnología
- El amor según Holliwood
- El Silencio
- Cansa estar alerta
- Cómo manejar el dinero
- Fondo duro, trato amable
- La Alimentación
- Cuidar el cuerpo
- 4 cosas para el buen vivir
- Las Lolas
- Los Celos
- Incertidumbres
- La curiosidad
- Lo femenino
- Origen del sufrir
- El Stress
- Vivir Disociadas
- En qué invertir?
- Fin de Año
- Envejecer?
- La Fruncida
- Si te gusta, cuidalo
- Elegir un tipo particular
- Padres que envejecen
- Cuando él se aleja
- Me siento mal
- A quiénes me dirijo

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Ubicación:
Coronel Díaz y Cerviño (C.A.B.A.)
inicio | quién soy | artículos | el libro | boletín | literatura | redes profesionales | contacto

.:: Diseño web: Zaikoms