El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Newsletters de psicología

Para suscribirte al boletin Mujer&Psicología de manera gratuita hacé click acá y completá tus datos.

 

ISSN 1853-2926

Cuando él se aleja
Publicado el martes 21 de septiembre de 2010 a las 11:59

 

 

 

LA RETIRADA  

Muchas prácticas religiosas tienen reglas ascéticas. Un ayuno de todo lo que pueda interrumpir la meditación: comer, beber y tener relaciones sexuales. Como la concentración de los jugadores de fútbol.

Lo asocio con  “esos momentos” que tienen ellos  y que hacen sufrir a más de una. Esa  especie de menstruación masculina que, a diferencia de la nuestra, viene y se va sin respetar cálculos.

Por tratarse de un concepto innovador, abundaré en detalles aunque estoy casi segura de que me hago entender perfectamente.

¿Cuándo aparece?

Generalmente cuando está todo bien. Después de una cena extraordinaria, después de confesiones amorosas, después de expresar un deseo común o un proyecto grato. Algunos tienen la puntería de iniciarlo si aprobamos un examen o en el día del cumpleaños (de una) o pocas horas antes de las vacaciones.

Es muy difícil entender la situación. ¿Por qué sale ahora con esto?

 

¿Cómo se manifiesta?

Existen miles de ejemplos, doy algunos, pero sé que la lista es inagotable. Cada quien  tiene su propio repertorio de deudas que nunca serán saldadas. Un puntito jodido que arruga el alma y el cuerpo.

4 ejemplos:

1) Habla toda la semana para encontrarse el sábado a la noche. Llamás a las nueve, atiende con voz de dormido y dice: “Estoy roto”. Silencio prudente. Inquisitorial: “Por qué te enojás, estoy cansado”. Aunque la palabra enojo no haya salido de los labios.

Si  se la hacés fácil estarán hablando domingo, lunes y martes de sus necesidades de descanso y de tu incomprensión.

2) Hace un regalo,  besa tiernamente. En pocos instantes se convierte en un extraño ausente y lejano. Si osás preguntar por alguna causa probable se ofende: “Arruinás todo, vos.”

3) Pide que lo llames el jueves a la tarde. No atiende. Informa varias horas después: “Fuí a ver una peli con una amiga”.

Silencio enculado.

 “¡Bueno, hace mucho que no veo a mis amigos!”.

De pronto te oponés a lo más sagrado, La Amistad. Pero hubiera avisado ¿no?

Sube la apuesta: “¿Tengo que reportarme cada media hora? No soporto que me controlen.”

4) Arregla un encuentro con gran entusiasmo. Cuando debería estar llegando, –esperás maquillada, depilada, con palta y nachos– suena el teléfono.

Está “muuy cansado”.

Alcanzás a murmurar: “Si querés voy para allá”, pensando cómo llevar la vianda o congelarla.

No, es que me dijeron los chicos que necesitan uno para el partido de esta noche.”

El silencio grita: ¿¡Pero, cómo, no estás cansado para correr la pelota!?

Él contesta igual: “Una vez por mes nos reunimos, ¡una vez por mes! Sos una egoísta.

Consecuencias

Una de las primeras consecuencias, además del tsunami de enojo, es sentirse descentrada. Peleando por algo que nunca cruzó por la mente. Como estar vestida con traje de fiesta en la playa o aterrizando en la entrega de los Oscars con el peor jogging, el que se usa para pintar.

La mujer se da cuenta, no es que no lo note ni se quede callada y, además, intente hacerlo notar. Pero el abstinente no se rinde. “Al final, no te puedo decir nada, mejor sería mentirte. La verdad, no te entiendo”.

El enojo persiste y, como dicen en Corrientes, cagaste usté. De ahí en más se apilan  reacción, sobre reacción. Pisando huevos, pateando escombros en sandalias.

Me explico: se re-acciona a algo no provocado. Tooodo. TODO. Todo, lo que se haga es más de lo mismo. Desconectar  el teléfono;  mandar un rajante yahoo; atender con voz de mierda o mirar ausente un punto en el infinito como un monje lama. Es una reacción, una respuesta a ese misterioso quite sin aviso.

Como si alguien dijera: “¡Vamos a correr, dale, vamos a correr!” Y al salir disparada como chijete, el otro se queda parado.

¿Qué hacer? Nada. Hacer de cuenta que jamás pasó. No fue.

Fue un () paréntesis. Ese hecho no proyectado  al que te sumás como girl-scout, no sucedió. Hay que bajar antes de subir. Concretamente, con respecto al menstruoso, no hacer olas.

Para eso se necesita olvidar el orgullo, que no sirve para nada, es como apretar fuerte y no soltar una espina. No hay empresa más condenada al fracaso que tratar convencer a otro de que se mandó un moco, que es un tarado o un hijo de puta.

Continuar la vida. El “estado especial” viene en el paquete. Mejor olvidar el episodio, todos lo tienen. No hay uno sin. Así que, si él te gusta, borrá el momento como si te estuvieras arrancando pelos de las cejas.

Con respecto a los propios sentimientos heridos, sí hay que hacer.

Hacer, no pensar. Suprimir  diálogos internos llenos de argumentos tan extraordinarios como inútiles.

Como dije, este repliegue masculino descentra. El hacer centra. Hacer cosas en la realidad, llamar una amiga para que venga a comer los nachos, tomar un helado exótico o de dulce de leche con dulce de leche. Leer ese libro. Cualquier cosa propia que atraiga. Y, especialmente, no comentarlo con la barra brava femenina.  Si se riega, crece más fuerte.

Por qué digo no pensar, porque sabemos muy bien adónde lleva ese cántaro. Un paquete de penas guardadas. “Siempre me pasa lo mismo. No tengo autoestima. No le interesa nada de mí, nunca le importé a nadie.”

Pero si el bicho rumiante que llevas dentro se queda sin pasto y reclama su porción, se podría pensar, que los otros tienen días malos. Y que no sos  la causa de todo lo que le pasa. Definitivamente, no actúa de forma alienante  porque le contaste el encuentro con un compañero de secundario.

Buscar la “culpa” en sí misma a veces es bueno, otras es una forma de control, si hago A, sucede B. La culpa, decía un amigo, agrega dolor al dolor.  

Este injerto, el ayuno emocional del caballero, se mete en el medio de todas las  edades y diversos grados de compromiso.

Evita entregarse y que el otro se entregue, nadie es confiable.

Haciendo ole, aparecen otros obstáculos. Otros temas, otros mundos por descubrir.

Algunas parejas sólo se dedican a él, por años.

 

 

 

 





Comentarios de este boletín: (click acá para comentar)


Escriba las dos palabras que ve en la imagen:

Nadie ha comentado aún este artículo

 

Política de privacidad: las direcciones de e-mail obtenidas a partir de una consulta por la Web o de la suscripción de nuestro Newsletter no serán jamás comercializadas ni cedidas bajo ningún concepto.

El material publicado tiene el propósito de brindar información sin que ello implique responsabilidad sobre la misma. La lectura del sitio no constituye consejo profesional ni crea relación alguna de asistencia. Quien accede a recibir voluntariamente este Newsletter acepta que toda la información del mismo, errores u omisiones en los que pueda incurrir no podrán ser utilizados como base de ningún reclamo, demanda o causa de acción legal.

Si Ud. desea publicar alguno de estos artículos, por favor solicitar autorización.

Listado de boletines:
- Tomar pastillas
- Madres suficientemente malas
- El infierno de las citas
- La crítica
- El rencor
- El miedo
- Cambiar
- La culpa se elabora
- Decir la verdad
- Contracuento
- Lo que se echó a perder
- Soltar
- Adicciones
- Tips para Comenzar
- La Felicidad
- Sabiduría
- Injusticias
- Amistad
- Autoestima
- Saber hacer
- Paciencia
- Volver a empezar
- Carnaval
- Felicidades
- Cuidados Sospechosos
- Identidad Sexual
- Comprar todo hecho
- Los Niños
- Nuevas Enfermedades
- Complejo de Evita
- Cómo quedarse sola(o) para siempre
- Celos, lloros y samaritanismos
- Futurológicas
- Balance
- La Neura
- Por qué? Por qué?
- Mandato o elección??
- Sobre el dolor
- Instantaneidad
- Querés cambiarlo?
- Conocer Gentes
- El Peso
- Cultivar el Ocio
- Gozadumbres
- Estar en Barbecho
- El Bajón
- Bajá un cambio
- Maldita Tecnología II
- Maldita Tecnología
- El amor según Holliwood
- El Silencio
- Cansa estar alerta
- Cómo manejar el dinero
- Fondo duro, trato amable
- La Alimentación
- Cuidar el cuerpo
- 4 cosas para el buen vivir
- Las Lolas
- Los Celos
- Incertidumbres
- La curiosidad
- Lo femenino
- Origen del sufrir
- El Stress
- Vivir Disociadas
- En qué invertir?
- Fin de Año
- Envejecer?
- La Fruncida
- Si te gusta, cuidalo
- Elegir un tipo particular
- Padres que envejecen
- Cuando él se aleja
- Me siento mal
- A quiénes me dirijo

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Ubicación:
Coronel Díaz y Cerviño (C.A.B.A.)
inicio | quién soy | artículos | el libro | boletín | literatura | redes profesionales | contacto

.:: Diseño web: Zaikoms