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ISSN 1853-2926

Estar en Barbecho
Publicado el lunes 5 de diciembre de 2011 a las 23:49

 
El boletín anterior  fue una extensa introducción para un estado universal y sano al que le tengo enorme cariño y respeto; frecuentemente  puede malversarse como depresión. Un gran psicoanalista –Masud Khan– lo define como:
 
 “Estar en barbecho”
La expresión viene de la agricultura y se dice del terreno que está descansando, no en estado de trabajo evidente sino de preparación. Esperando para ser cultivado. Durante uno o varios años, mientras los campos vecinos fructifican, éste se llena de pastizales y las hojas, tallos, cáscaras y raíces de la cosecha anterior se pudren y nutren el suelo (algo más profundo que un lifting) como si estuviera rejuveneciendo desde algún lugar que no queda adentro ni afuera.
Pavada de metáfora.   
La gran mayoría probamos el estado en cuestión, aunque sea fugazmente, cuando registramos una rebeldía a encargarnos de  algo que deberíamos hacer. Nos sermoneamos con rigor y nos encajamos unas cuantas amonestaciones, pero por alguna razón no logramos “mover” y obligar a nuestros huesos y neuronas a ponerse a laburar. Sentimos necesidad de estar en recreo y  dar cabida a ese ánimo benigno y de espera.
Si nos vemos obligadas a salir, ya sea a causa de nuestra conciencia (único juez insobornable de la historia de la humanidad) o del medio ambiente, (jefa, novio, hijos, mascotas o tormentas y granizos) nos provoca irritación y  mal humor. Culpamos, insistentemente, al mundo externo (y no a nuestra incapacidad) el no soportar y mantener el barbecho. Lo digo de nuevo: tenemos escasa capacidad personal para tolerar y sostener este tránsito y nos decimos y perjuramos que son los demás los que no se lo bancan.
 
Antes de continuar arranco unas malezas, estar en barbecho no es:
Inercia; apatía; abandono; inactividad perezosa. Tampoco es la huida ante una toma de decisión molesta o de la acción. No es un estado neurótico, conflictivo o de aflicción;  ni haraganería o abulia televisiva.
 
Pero, entonces ¿¿qué es??
Es una función saludable del aparato del alma al servicio de la dama y del caballero.  Un estado transicional, una forma de ser/estar en tranquilidad alerta y conciencia receptiva, despierta y liviana. Sé que en este momento muchas están haciendo que sí con la cabeza.  Y otras están pensando “¿Qué dice esta loca?”.
Ocurre en gentes más o menos bien plantada (seguimos con lo agrícola). Precisamente por eso resulta intolerable “¿Por qué me pasa esto?, ¿por qué ahora, con todo lo que tengo que hacer?” se preguntan las barbechantes disciplinadas, muy acostumbradas al estilo roble: no tumbarse a levantar las patas.
Lamento decirles a quienes ansiosamente prefieren el postre antes del primer plato que se trata de un proceso prolongado y debe enfrentar muchos traumas personales, familiares y sociales. Afortunadamente no siempre conscientes sino silenciosos. El terreno hace mil despelotes por debajo, mientras una (si se lo permite) flota cómodamente en la superficie (se llena de yuyos que, aunque no parezca, son muy valiosos).
 
Y, ¿¿sirve para algo??
¿Qué nos brinda  estar en barbecho? La respuesta es una paradoja: mucho y nada. Es un estado de espera y preparación para vaya a saber qué. Es un batido proteico para la mayoría de nuestros esfuerzos novedosos. Una larva no integrada (que se siente un poco torpe, quierodecir) levitando en un mar de pétalos con el psiquismo regulando, (no apagado), suspendido. Lo opuesto al tiqui-tiqui del pajarito mental en la cabeza. Esta larva oceánica, un poco tonta y sin máquina  da lugar  nada menos que a una verdadera creatividad personal, llega algo inesperado y pleno muy cercano a un sueño, notoriamente diferente de los floripondios obsesivos: si-no; no-si; hago A o hago B; B, no mejor A. Bastaaaa!
 
Pero lo más importante es que nos indica algo que frecuentemente pasamos por alto, que no se enseña ni se fomenta en nuestra cultura, una de nuestras necesidades básicas: estar en intimidad con una misma.
Creemos que lo que hace sentirse mal es no tener una buena y honesta relación con una misma (aceptarse, quererse, bla, bla, bla)  y se ha culpado por ello excesivamente a los padres, la sociedad y la revolución científica. Pero lo que no se escucha mucho por ahí es que las gentes somos responsables de relacionarnos con nosotras mismas.
Una tarda mucho en llevarse bien con una y se pasa la vida pidiéndole a los demás que le den no se sabe bien qué. Porque, afrontémoslo, una ni siquiera se conoce lo suficiente como para estar al tanto de qué necesita. Como consecuencia de nuestra ninguna o pobre relación con nosotras mismas, obvio que nos llevamos peor de lo que nos gustaría con los otros.
 
Volviendo a los campos incultos, ponele que pinta el barbecho, aquí van algunos tips imprescindibles para la temporada campestre:
*Si bien es esencialmente íntimo y personal, necesita un ambiente compañero para que se lo pueda soportar y mantener. Alguien –un amigo, una esposa, un vecino– que esté cerca, pero sin entrometerse, garantiza que el proceso no se vaya de las manos, es decir, que se vuelva patológico, introspectivo, o tétricamente lúgubre.
*Igual hay que hamacarse caperucita, debes aceptarte como una persona separada del resto; aguantar y no hablar demasiado ni intentar comunicarte y darle poca bola al mundo circundante. No vale ir por el caminito más corto, ni mandar mails explicatorios.
*La/el barbechante sólo necesitan saber que están en barbecho y que alguien le acepte, tolere, respete esa creencia.
 
Este estado no se busca, sucede y cuando sucede hay que aprender a soportarlo.  Así que muchacha si tienes la buena estrella de que te toque en suerte inundar de abono tu vida no pienses que es una mierda ni te angusties y si alguien interfiere en tu barbechar no te molestes en responder.
Recuéstate en tu hamaca, relájate y goza. Y si así no lo hicieres, no te preocupes que una buena gripe, un esguince o alguna otra cosita, se encarguen atentamente de tu irresponsabilidad para el reposo que asumirás sin culpas con carnet de enferma.
Hace falta mucho órgano reproductor para disfrutarlo.
 
Hasta la próxima, el de despedida del año, uno más y no jodemos más!
 




Comentarios de este boletín: (click acá para comentar)


Escriba las dos palabras que ve en la imagen:

Javier dijo: el lunes 7 de abril de 2014 a las 19:56
En formato zip podríamos decir que "Estar en barbecho" es encontrarse descansando y cogiendo fuerzas para nuevos retos, sabiendo que ese descanso es necesario para que las cosas venideras salgan bien y que llegamos a este punto después de haber conseguido otros retos.
Leila dijo: el miercoles 14 de diciembre de 2011 a las 12:07
Me quedé pensando en q difícil se puede tornar encontrar y elegir? esa persona que debe acompañar el barcbecho. Si para uno mismo es dificil de aceptar para otros... Sobre todo si los tenemos acostumbrados a la chica aspirinex! Y tambìén pensé en q nos puede tocar acompañar una hermana, mamà, amiga barbechante, digo para estar alerta!!
Lo último: Los hombres barbechan? o sólo nos ningunean de jodidos que son??!!
Le dijo: el martes 6 de diciembre de 2011 a las 22:50
2 cosas:
1: genia! me hiciste reir mucho! un tema serio.
2: cómo no jodemos más???!! Nos abandonas? no nos abandones Sil!!
Lau dijo: el martes 6 de diciembre de 2011 a las 22:46
No ves? Cuando digo que podés decir maravillosamente lo casi imposible de explicar, no miento, no.
Beso!

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