El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Newsletters de psicología

Para suscribirte al boletin Mujer&Psicología de manera gratuita hacé click acá y completá tus datos.

 

ISSN 1853-2926

Injusticias
Publicado el martes 14 de octubre de 2014 a las 08:47

 

Escucho frecuentemente “no es justo” “no es justo”.

La mujer ciega con la balanza, ¿existe?  

¿Qué es justo, para quién?

Tranquilos, amigas, amigos,   sin extremismos que nuestras mentes no puedan abarcar,  como las grandes injusticias verdaderas que arrastramos con vergüenza e impotencia desde que el mundo es mundo.

Respecto de la justicia institucionalizada,  Aristófanes decía hace 2.500 años: “Jueces, ustedes son como el culo, por más que se limpien siempre están sucios.”

Lejos de esas profundidades, me refiero, modestamente, como Vittorio (Gassman), al  sentimiento de soportar  injusticias.

Pequeñas pero muy incómodas, como ladillas del alma: quejarse del tránsito, por ejemplo, algo que sucede siempre en todas partes,  sufrirlo es dañarse y buscarle remedio es mentir. Es como padecer que amanezca muy temprano  y pretender que no ocurra.

Simplemente, como dice Nietzsche, es agregar dolor al dolor y, agrega, sagaz: organizar una búsqueda de culpables.

Parece que el fervor justiciero se alimenta de culpables. ¿Quién tiene la culpa? El que se levanta tarde sabiendo que los colectivos no le ganan ni a las tortugas dormidas de primavera o algún funcionario desconocido que no arregla los semáforos para perjudicar especialmente a la joven en su primer día de terapia o al joven en su día ídem de trabajo.

Si algo que sucede frecuentemente causa molestias indecibles o perturba severamente el estado de ánimo quien tiene que cambiar es la “víctima” ya que  no está en sus manos modificar  el suceso. Sori, con esquiusmi.

Algunos  justicieros y justicieras deportivos, son  personas que se sienten soberanamente agraviadas sólo por existir y por la condiciones que les tocaron. En este momento, en este lugar. Lo siento, esto es lo que hay. “Qué injusto, esa come todo lo que quiere y no engorda.”

 

Parece que injusto es todo lo que  jode física, mental, emocional o espiritualmente  y no tiene medicamento: no toma lo que el médico dice o hace lo que los amigos aconsejan “che, levántate media hora antes”. Para el que sufre, como decía mi abuela, es peor el remedio que la enfermedad. Y siempre  se está dispuesto a hacer cualquier cosa menos a cambiar.

 

También están los de las injusticias autoinfligidas, azotarse demasiado o sin razón. Convivir con piojos y pulgas existenciales: no le gusta como es,  lo que hace. Cree que merece más de lo que tiene. Se culpa innecesariamente por cosas del pasado o teme desastres del futuro.

Esta descripción formula el diagnóstico y terapéutica: se trata de dificultades para vivir bien hoy.

El sabio I Ching,  dice que para vivir  libre de tormentos (justificados o no) hay que hacer como las tortugas que esconden los huevos  en la playa sin esperar el resultado.

Esta “huevación” tiene muchas lecturas:

·        Primero, que el huevo de cada quien es o será algo valioso, sino para qué esconderlo: agradecimiento de eso pequeño, casi nada.

·        Entregarlo a la arena húmeda, porque necesita…

·        tiempo. Todo, absolutamente todo, requiere tiempo.

Existen infinitas conjeturas más, y miles de relatos culturales en este sentido. Este ínfimo ejemplo,  abona la idea de prestarle atención a lo de ahora.

No es fácil, nada fácil, pero es muuuyyy simple. Con qué poco alcanza, decía un psicoanalista inglés.

A veces lo justo, no alcanza y se quiere algo más.

Lo injusto también es parte de las circunstancias de la vida.  El famoso “¿Por qué me tiene que pasar justo a mí” puede convertirse, por el mismo precio en  “Y, ¿por qué no a mí?” y sacarle el jugo a la experiencia, siempre tiene alguna gota, como el limón más resentido.

La justicia es una cosa humana, dice Aristóteles, por lo tanto hombres justos aprovechan lo que sea y a los “malos”, agrega, todo le es estorbo. Nuestro guionista estrella, para el que no pasan los años y cada día canta mejor, explica que uno, una,  puede  padecer injusticias o ser injusto con otros. Y hace intervenir un factor  original pero no tanto: el querer. Si  te hicieron  o cometiste  injusticia sin querer queriendo como dice el Chavo, parece que ese criterio muta los resultados: los actos involuntarios no son, en rigor,  injustos. Siempre  y cuando el que mete la pata lo diga: “perdón, no me di cuenta”; “discúlpame, no te vi”. Si no será una despreciable infamia.

Casi siempre es una cuestión de tamaño  o de proporción: algo intermedio entre la ganancia y la pérdida. Lo justo.

Como este boletín, chau.

 

 





Comentarios de este boletín: (click acá para comentar)


Escriba las dos palabras que ve en la imagen:

Nadie ha comentado aún este artículo

 

Política de privacidad: las direcciones de e-mail obtenidas a partir de una consulta por la Web o de la suscripción de nuestro Newsletter no serán jamás comercializadas ni cedidas bajo ningún concepto.

El material publicado tiene el propósito de brindar información sin que ello implique responsabilidad sobre la misma. La lectura del sitio no constituye consejo profesional ni crea relación alguna de asistencia. Quien accede a recibir voluntariamente este Newsletter acepta que toda la información del mismo, errores u omisiones en los que pueda incurrir no podrán ser utilizados como base de ningún reclamo, demanda o causa de acción legal.

Si Ud. desea publicar alguno de estos artículos, por favor solicitar autorización.

Listado de boletines:
- Tomar pastillas
- Madres suficientemente malas
- El infierno de las citas
- La crítica
- El rencor
- El miedo
- Cambiar
- La culpa se elabora
- Decir la verdad
- Contracuento
- Lo que se echó a perder
- Soltar
- Adicciones
- Tips para Comenzar
- La Felicidad
- Sabiduría
- Injusticias
- Amistad
- Autoestima
- Saber hacer
- Paciencia
- Volver a empezar
- Carnaval
- Felicidades
- Cuidados Sospechosos
- Identidad Sexual
- Comprar todo hecho
- Los Niños
- Nuevas Enfermedades
- Complejo de Evita
- Cómo quedarse sola(o) para siempre
- Celos, lloros y samaritanismos
- Futurológicas
- Balance
- La Neura
- Por qué? Por qué?
- Mandato o elección??
- Sobre el dolor
- Instantaneidad
- Querés cambiarlo?
- Conocer Gentes
- El Peso
- Cultivar el Ocio
- Gozadumbres
- Estar en Barbecho
- El Bajón
- Bajá un cambio
- Maldita Tecnología II
- Maldita Tecnología
- El amor según Holliwood
- El Silencio
- Cansa estar alerta
- Cómo manejar el dinero
- Fondo duro, trato amable
- La Alimentación
- Cuidar el cuerpo
- 4 cosas para el buen vivir
- Las Lolas
- Los Celos
- Incertidumbres
- La curiosidad
- Lo femenino
- Origen del sufrir
- El Stress
- Vivir Disociadas
- En qué invertir?
- Fin de Año
- Envejecer?
- La Fruncida
- Si te gusta, cuidalo
- Elegir un tipo particular
- Padres que envejecen
- Cuando él se aleja
- Me siento mal
- A quiénes me dirijo

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Ubicación:
Coronel Díaz y Cerviño (C.A.B.A.)
inicio | quién soy | artículos | el libro | boletín | literatura | redes profesionales | contacto

.:: Diseño web: Zaikoms