El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Newsletters de psicología

Para suscribirte al boletin Mujer&Psicología de manera gratuita hacé click acá y completá tus datos.

 

ISSN 1853-2926

Decir la verdad
Publicado el domingo 4 de octubre de 2015 a las 20:25

 

 

DECIR LA VERDAD

Hermes, el correo de los dioses, comenzó su trabajo en el Olimpo con la siguiente promesa:

… nunca diré mentiras, aunque no puedo prometer que diga siempre la verdad completa.

¿Quién  podría, Hermes?

Existen muchas formas de mentir: fingir; adular; charlatanear; opinar sin saber; hablar de más; chismosear de dichos de otros; decir que se conoce gente a la que apenas se vio una vez; prometer; quejarse de situaciones pedorras como si fueran el fin del mundo. Inventarse novelas, amistades, relaciones, estudios, declaración jurada, sufrimientos, infancias y/o futuros inexistentes.

No habría ser humano exento, ladies and gentleman.

Pero bueno, estamos hablando de la verdad, no de las mentirijillas, Homero. Será otro boletín y no mientas.

Casi todas las culturas y religiones coinciden en la importancia de Veritas, no el talco, amigas, amigos. Si no la cara a la luz plena y jugada. Afirman que esa diosa se oculta en un pozo profundo.

El cristianismo sostiene: “la verdad os hará libres”. El budismo “rectas palabras”. Y otros orientalismos ídem.

En nuestra América los Incas cantan Ama Sua, Ama Llulla, Ama Quella. No robar, no mentir, no vaguear.  Muchos estudiosos juran que en realidad quieren decir no te robes, no te mientas, no te dejes en banda. Me gusta. Pulgar para arriba.

Adhiero Incas, es muuuuy difícil esa honestidad con la propia persona, especialmente porque se expresa (hace presión hacia afuera), reclama acción. Lucha por salir, una vez descubierta ¡cagaste usté!, como dicen en Corrientes. Disimularla es como querer tapar el sol con un dedo.

Las gentitas son capaces de cualquier cosa, antes de aceptar la verdad cruda, nuda, toda (como dice el diccionario del latín) porque después hay que hamacarse y actuar en consecuencia.

El problema no es mentir a otro, sino decir A, porque  no se quiere saber nada del B. Pero nada. Como los teros, que ponen el huevo en un lado y chillan en otro, dicen.

Según el diccionario castellano, la verdad es: la conformidad de las cosas con el concepto que de ellas se forma la mente

Y cuántas veces las cosas no tienen un pito que ver con los adornos de la chamuyera mente. Aunque en el fondo se sabe, será por eso que la diosa habita en un pozo, el hondo saber personal.

Otra del diccionario, la verdad es: conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.

Esta afirmación sencilla  (los diccionarios son seres simples y la tienen re-clara) no es tan fácil de realizar.

Porque, otra vez, las personas se resisten soberanamente a sentir antes de pensar y a pensar antes de decir.

Un ejemplo: Matilda se sintió rechazada. Y siente algo.

Algo sin nombre o que con nombre le da vergüenza (onda los pecados capitales, voracidad,  envidia, lujuria, mezquindades, etc. común a todos los seres), entonces “inventa” un motivo que le dé cabida a su malestar genuino pero insoportable, porque es ridículo u ofensivo para su autoconciencia.

Cuando ve a la persona por la que se sintió “atacada” (a veces, incluso,  otra persona que no tiene nada que ver):

Matilda grita ¡¡¿¿Por qué dejaste ese vaso ahí??!!  Y piensa, justificada por sí misma, que nadie la respeta, quiere, entiende. Pero Matilda sabe que no es el vaso.

En fin, los diccionarios  definen ideales. Como las religiones.

Si todos los templos insisten tanto será porque no es algo tan natural. Nadie andaría indicando sacar las manos del fuego, por ejemplo.

Quizá, la verdad da chucho, Manucho.

Miedo de que el otro se enoje, se vengue; de tener que dejar la comodidad; de perder cosas, dinero o  prestigio. De arriesgar lo que se tiene. De no conseguir lo que se desea… Cada quien podrá hacer su lista.

Pero a qué precio, ¿no será un poco caro?

Y si lo es, hay que estar dispuesta/o a pagar. Sin victimizarse.

Después de todo no es taaann cómodo  vivir con la cola entre las patas, con más y más miedo de que se descubra, que asome la del fondo del pozo.

La verdad os hará libres y la libertad también da pavura.

Dice Chaplin, la vida es maravillosa, si no le tenemos miedo.

Hasta la próxima!

 





Comentarios de este boletín: (click acá para comentar)


Escriba las dos palabras que ve en la imagen:

Mariela dijo: el martes 6 de octubre de 2015 a las 08:24
CalĂ­gula, Camus

HELICĂ“N. Pareces fatigado.
CALĂŤGULA. He caminado mucho.
HELICĂ“N. SĂ­, tu ausencia durĂł largo tiempo.

CALĂŤGULA. Era difĂ­cil de encontrar.
HELICÓN. ¿Qué cosa?
CALĂŤGULA. Lo que yo querĂ­a.
HELICÓN. ¿Y qué querías?

“quería la luna.
….Bueno... Es una de las cosas que no tengo.
….No, no pude conseguirla.
….Sí, por eso estoy cansado.


….no estoy loco y aun más: nunca he sido tan razonable.
Simplemente, sentĂ­ en mĂ­ de pronto una necesidad de imposible. Las cosas tal
como son, no me parecen satisfactorias.
….El
mundo, tal como está, no es soportable. Por eso necesito la luna o la dicha, o la
inmortalidad, algo descabellado quizá, pero que no sea de este mundo.
. …Las cosas no se
consiguen porque nunca se las sostiene hasta el fin. Pero quizá baste permanecer lógico
hasta el fin.
….Esa muerte no significa
nada, te lo juro; sólo es la señal de una verdad que me hace necesaria la luna. Es una
verdad muy simple y muy clara, un poco tonta, pero difĂ­cil de descubrir y pesada de
llevar.
Esa verdad de la que habla Calígula es que: “ Los hombres mueren y no son felices.
…yo quiero que
vivamos en la verdad. Y justamente tengo los medios para hacerlos vivir en la verdad.
Porque sé lo que les falta, Helicón. Están privados de conocimiento y les falta un
profesor que sepa lo que dice.
HELICĂ“N. No te ofendas, Cayo, por lo que voy a decirte. Pero deberĂ­as descansar primero.
CALÍGULA.. No es posible, Helicón, ya nunca será posible.
HELICÓN. ¿Y por qué no?
CALÍGULA. Si duermo, ¿quién me dará la luna?
(...)
interesante no? como tu artĂ­culo. Gracias Silvia!
Mariela De Filpo Beascoechea

Anterior1Siguiente

mostrando comentarios 1 a 1 de un total de 1

 

Política de privacidad: las direcciones de e-mail obtenidas a partir de una consulta por la Web o de la suscripción de nuestro Newsletter no serán jamás comercializadas ni cedidas bajo ningún concepto.

El material publicado tiene el propósito de brindar información sin que ello implique responsabilidad sobre la misma. La lectura del sitio no constituye consejo profesional ni crea relación alguna de asistencia. Quien accede a recibir voluntariamente este Newsletter acepta que toda la información del mismo, errores u omisiones en los que pueda incurrir no podrán ser utilizados como base de ningún reclamo, demanda o causa de acción legal.

Si Ud. desea publicar alguno de estos artículos, por favor solicitar autorización.

Listado de boletines:
- Tomar pastillas
- Madres suficientemente malas
- El infierno de las citas
- La crĂ­tica
- El rencor
- El miedo
- Cambiar
- La culpa se elabora
- Decir la verdad
- Contracuento
- Lo que se echĂł a perder
- Soltar
- Adicciones
- Tips para Comenzar
- La Felicidad
- SabidurĂ­a
- Injusticias
- Amistad
- Autoestima
- Saber hacer
- Paciencia
- Volver a empezar
- Carnaval
- Felicidades
- Cuidados Sospechosos
- Identidad Sexual
- Comprar todo hecho
- Los Niños
- Nuevas Enfermedades
- Complejo de Evita
- CĂłmo quedarse sola(o) para siempre
- Celos, lloros y samaritanismos
- FuturolĂłgicas
- Balance
- La Neura
- Por qué? Por qué?
- Mandato o elecciĂłn??
- Sobre el dolor
- Instantaneidad
- Querés cambiarlo?
- Conocer Gentes
- El Peso
- Cultivar el Ocio
- Gozadumbres
- Estar en Barbecho
- El BajĂłn
- Bajá un cambio
- Maldita TecnologĂ­a II
- Maldita TecnologĂ­a
- El amor segĂşn Holliwood
- El Silencio
- Cansa estar alerta
- CĂłmo manejar el dinero
- Fondo duro, trato amable
- La AlimentaciĂłn
- Cuidar el cuerpo
- 4 cosas para el buen vivir
- Las Lolas
- Los Celos
- Incertidumbres
- La curiosidad
- Lo femenino
- Origen del sufrir
- El Stress
- Vivir Disociadas
- En qué invertir?
- Fin de Año
- Envejecer?
- La Fruncida
- Si te gusta, cuidalo
- Elegir un tipo particular
- Padres que envejecen
- Cuando Ă©l se aleja
- Me siento mal
- A quiénes me dirijo

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Ubicación:
Coronel Díaz y Cerviño (C.A.B.A.)
inicio | quién soy | artículos | el libro | boletín | literatura | redes profesionales | contacto

.:: Diseño web: Zaikoms