El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Newsletters de psicología

Para suscribirte al boletin Mujer&Psicología de manera gratuita hacé click acá y completá tus datos.

 

ISSN 1853-2926

Cambiar
Publicado el domingo 14 de febrero de 2016 a las 15:35

 

 

El imperativo supremo, la cresta de la ola de nuestra cultura ultra moderna parece ser  ¡cambiar!, a cualquier precio.

Cambiar de trabajo, tunear la pareja a rajatabla, trocar de ciudad, de país, crea la ilusión de que, automáticamente, se modificaría el ánimo, sintiendo seguridad, alegría y otros parabienes.

Si cambian los docentes, los alumnos; los médicos, los pacientes; el sistema como decíamos en el milenio pasado, la vida será más llevadera. Los hijos quieren que los padres sean distintos y viceversa...

Sí, todo pugna por  variar el rumbo, peeero sin tocar nada, de los “Yo Soy”, “Yo Tengo”. Nada, ni la azucarera de su sitio. Que cambie todo menos mi MÍ.

Confusiones :

Creer que cambiar algo de afuera puede dar paz interior.

Creer que es posible detener  el movimiento. Es decir, apretar los ojos, los dientes y demás agujeros y que nada-nadie cambie nunca jamás.

Para que los cambios sean jugosos, (o sea, de los pretendidos) se requieren ciertas condiciones:

Ser temeraria/o, soltura de cuerpo y alma. Mover el esqueleto y abrir la mente. Aprender a flotar en lo que venga, camalotes con yarará y flores de irupé. Renunciar  a vivir con el paracaídas y la brújula.

Estar dispuesto a pagar el precio. Lo que cuesta vale y como dice el refrán español quien quiera  peces que se moje el culo.

Existen privilegiadísimas excepciones, que ilustraré con un cuento:

Un hombre enfermó de tristeza, melancolía o algo así como si le faltara sal a todo. Vivía con su esposa y sus hijos, sin problemas, podríamos decir.

Decide consultar  al sabio del pueblo.

El anciano le dice que puede prometerle que será feliz al  cabo de un año. Para eso debe seguir ciertas instrucciones.

Primero, llevar a vivir a su casa a sus hermanos y sus esposas, pidiéndoles que lo hagan para curarlo. Y que vuelva en unos meses.

Luego de ese tiempo, le dice que haga lo mismo con los hermanos de su mujer y los sobrinos.

Cada tanto le indica invitar otras personas, a sus padres,  los suegros.

El último mes del año, le dice que falta poco, que trate de meter, las cabras y las gallinas en su casa. Y, esta vez,  que vuelva una semana antes del plazo.

Cuando el hombre llega, el sabio le ordena que vacíe su casa. Que ubique los animales en el corral y que cada familia vuelva a su hogar.  Que se tome unos días y regrese.

El hombre entra gritando: ¡Maestro, maestro! ¡Soy feliz! ¡Soy feliz!

 

Quizás un cambio importante,  puertas adentro, es mantenerse  y dejarse de joder. Aprovechar lo que hay con placer y gratitud.

Y taparse los oídos, como los marineros de Ulises, para no escuchar el clamor social que arrastra  a probar otro champú, el nuevo desodorante o el Mr. Chonguis que  reluce el hogar. Sirenas ladinas que aúllan que todo lo que se es, lo que se hace y  lo que se usa podría ser mejor. Insatisfacción garantizada.

A veces, sostener  y aceptar  produce unos chorros de secreta alegría. Un nominportismo interesante de explorar. Gratis y gratificante, como un splash del alma al alcance de la mano.

Porque los cambios se producen igual, es imposible detenerlos, o creerse tan poderoso para  producirlos. Hasta el estanque más rancio está multiplicando partículas y las galaxias rebotan y se generan y degeneran sin nuestra intervención.

Este mes chino es ideal para boyar lo que hay en el fondo de la continuidad. Freud decía que el  psicoanálisis no puede transformar  los acontecimientos  reales, externos de la vida, pero sí consigue convertir la florida tragedia en problemas cotidianos  casi sin importancia. Haciendo de la existencia un sitio no solo tolerable sino disfrutable.

Antes de despedirnos, quisiera  comentar algunas menudencias.

El sabio, puede ser uno mismo, cuando honestamente se pregunta qué le sucede. Y todas las gentes son partes también de la mismidad, solo que rechazadas, apartadas y puestas afuera, en otros o en las circunstancias.

Hasta el mal olor de las cabras y la impropiedad de las gallinas que cagan en todas partes podrían constituir  aspectos  no reconocidos.

El mundo “exterior” se presenta, a veces, como un caleidoscopio, aparatito lleno de cuentas, pedacitos de vidrio de colores y espejos.

Otro tip del cuento: la conquista del bienestar no se hace en un día.  El tiempo es un factor trascendental, las estaciones  enseñan una forma serena, natural. En temporadas,  se cambia el cepillo de dientes, se deshecha lo que no sirve del placar y otros recambios, los remedios y alimentos vencidos, por ejemplo.

 

Escarbar  los castigos capitales, pulgas internas,  y otros parásitos: la terquedad, el miedo, la hipersensibilidad, la crítica, la ansiedad, ser irresponsable con uno mismo. Zancadillas  personales de un tránsito lento existencial.

Un buen yogur con ciruela es maomeno alojarlos en casa, como el señor del cuento, mirarlos cara a cara y erradicarlos o, mejor dicho,  acomodar cada uno en un sitio prudencial, (y no perjudicial).

Y vigilarlos, como el crecer de las uñas es una tarea infinita y que llena la panza.

Ahora sí. Hasta la próxima!

 





Comentarios de este boletín: (click acá para comentar)


Escriba las dos palabras que ve en la imagen:

Nadie ha comentado aún este artículo

 

Política de privacidad: las direcciones de e-mail obtenidas a partir de una consulta por la Web o de la suscripción de nuestro Newsletter no serán jamás comercializadas ni cedidas bajo ningún concepto.

El material publicado tiene el propósito de brindar información sin que ello implique responsabilidad sobre la misma. La lectura del sitio no constituye consejo profesional ni crea relación alguna de asistencia. Quien accede a recibir voluntariamente este Newsletter acepta que toda la información del mismo, errores u omisiones en los que pueda incurrir no podrán ser utilizados como base de ningún reclamo, demanda o causa de acción legal.

Si Ud. desea publicar alguno de estos artículos, por favor solicitar autorización.

Listado de boletines:
- Tomar pastillas
- Madres suficientemente malas
- El infierno de las citas
- La crítica
- El rencor
- El miedo
- Cambiar
- La culpa se elabora
- Decir la verdad
- Contracuento
- Lo que se echó a perder
- Soltar
- Adicciones
- Tips para Comenzar
- La Felicidad
- Sabiduría
- Injusticias
- Amistad
- Autoestima
- Saber hacer
- Paciencia
- Volver a empezar
- Carnaval
- Felicidades
- Cuidados Sospechosos
- Identidad Sexual
- Comprar todo hecho
- Los Niños
- Nuevas Enfermedades
- Complejo de Evita
- Cómo quedarse sola(o) para siempre
- Celos, lloros y samaritanismos
- Futurológicas
- Balance
- La Neura
- Por qué? Por qué?
- Mandato o elección??
- Sobre el dolor
- Instantaneidad
- Querés cambiarlo?
- Conocer Gentes
- El Peso
- Cultivar el Ocio
- Gozadumbres
- Estar en Barbecho
- El Bajón
- Bajá un cambio
- Maldita Tecnología II
- Maldita Tecnología
- El amor según Holliwood
- El Silencio
- Cansa estar alerta
- Cómo manejar el dinero
- Fondo duro, trato amable
- La Alimentación
- Cuidar el cuerpo
- 4 cosas para el buen vivir
- Las Lolas
- Los Celos
- Incertidumbres
- La curiosidad
- Lo femenino
- Origen del sufrir
- El Stress
- Vivir Disociadas
- En qué invertir?
- Fin de Año
- Envejecer?
- La Fruncida
- Si te gusta, cuidalo
- Elegir un tipo particular
- Padres que envejecen
- Cuando él se aleja
- Me siento mal
- A quiénes me dirijo

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player


Ubicación:
Coronel Díaz y Cerviño (C.A.B.A.)
inicio | quién soy | artículos | el libro | boletín | literatura | redes profesionales | contacto

.:: Diseño web: Zaikoms