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Psicologa para mujeres

NUEVE POR UNO*

Tiresias,  el ciego-vidente de las tragedias y comedias griegas, no siempre fue ciego ni adivino. Iba caminando un día cuando vio dos serpientes copulando, ambas lo atacaron y mató con un bastón a la hembra, inmediatamente se transformó en mujer.
Si consideramos en cuantos textos griegos aparece, seguramente vivió siglos. Con este sexo y en diferentes circunstancias como: sacerdotisa, prostituta, anciana.
 Pasado el tiempo volvió a ver serpientes en igual situación que las anteriores y mató al macho, por lo que recuperó su sexo.
  “Unos días después Hera empezó a hacerle reproches a Zeus por sus numerosas infidelidades. Él se defendió alegando que, de todos modos, cuando compartía su lecho, era ella quién más disfrutaba, y con mucha diferencia. ‘Las mujeres, por supuesto, gozan con el acto sexual infinitamente más que los hombres’, le dijo él fanfarroneando.
–¡Qué tontería! –replicó Hera–. Es justamente al revés, y de sobra lo sabes.
  Tiresias llamado para hacer de árbitro en la disputa por su experiencia personal, contestó:
–Si en diez partes divides del amor el placer, una parte va a los hombres, y nueve a la mujer.
  La sonrisa triunfante de Zeus exasperó de tal modo a Hera que dejó ciego a Tiresias, pero Zeus le compensó con la visión interior y una vida que habría de durar siete generaciones”1
Esto nos explica las tres características de Tiresias: su ceguera, su videncia y su longevidad. Pero no aclara la cuestión de las nueve partes.
 
En Esopo encontramos otra referencia:
La esposa del amo le pide al esclavo que le haga diez veces el amor para regalarle un manto, como él llega  a nueve, ella se niega a dárselo;  él lo reclama ante el amo:

 “-Amo, la señora iba conmigo cuando vio un ciruelo cargado de fruto. Se fijó en una rama que estaba llena, se encaprichó y dijo ‘Si eres capaz de tirarme con una piedra diez ciruelas, te doy un manto’ Con que yo disparé, acerté con una sola piedra y  le conseguí las diez, pero una de ellas fue a parar al estiércol [eyaculó afuera] y ahora no quiere darme el manto.
Oyendo esto la mujer dijo a su marido:
-Reconozco haber recibido las nueve, que tire pues de nuevo, me deje caer una ciruela y que se lleve el manto.

Esopo contestó:
-Ya no doy fruto para más”. 2
El amo sentenció que recibiera el manto y que el esclavo le diera la ciruela que faltaba después. La esposa estuvo de acuerdo.
 
Y en Platón nos encontramos con que la mujer es animal junto con los otros animales debido a su exagerada apetencia sexual. Describe cómo de una primera generación de hombres se formó todo el universo conocido. “Los dioses propusieron a los hombres como lo mejor para el presente y el futuro... Todos los hombres cobardes y que llevaron una vida injusta, cambiaron a mujeres en la segunda generación... los así llamados úteros y matrices en las mujeres –un animal deseoso de procreación en ellas, que se irrita y enfurece cuando no es fertilizado a tiempo durante un largo período y, errante por todo el cuerpo, obstruye los conductos de aire sin dejar respirar– les ocasiona las peores carencias y les provoca variadas enfermedades.... Así surgieron entonces las mujeres y toda la especie femenina.” 3  Luego sigue cómo de los hombres superficiales, surgieron los pájaros;  de los que no practicaban la filosofía los cuadrúpedos; de los ignorantes, los peces y moluscos. Por lo menos la mujer encabeza el reino animal.

 Existen muchas otras referencias no sólo en textos griegos.
Freud menciona en El tabú a la virginidad que uno de los componentes de la hostilidad femenina estaría constituido por la insatisfacción y la decepción del primer coito.
 En Tótem y Tabú, expresa que “La mujer encuentra en el matrimonio y en la vida de familia la satisfacción de sus necesidades psicosexuales, pero al mismo tiempo no deja tampoco de hallarse amenazada constantemente del peligro de insatisfacción procedente de la cesación prematura de las relaciones conyugales y del vacío afectivo que de ella puede resultar. La mujer que ha logrado descendencia se preserva al envejecer, de este peligro, por su identificación con sus retoños y la parte activa que toma en la vida afectiva de los mismos. La mujer estéril se encuentra así privada de uno de sus mejores consuelos y compensaciones de las privaciones a las que ha de resignarse en su vida conyugal” 4(El resaltado es mío).
 En menor o mayor medida, todos  piensan, escriben o dicen  “mal cogida” para referirse a cierto humor de la mujer.
  Parecería que de todas maneras el problema o el interrogante sobre la capacidad de goce femenina permanece desconocido aún para las mujeres. Existen ciertos fundamentos para que así suceda:

Otto Weinninger entre otras muchas, afirma dos cuestiones que retomaremos.
Por un lado, que las mujeres no saben decir lo que sienten. “Debemos solamente a los hombres el haber develado los secretos de los procesos psíquicos de la mujer, incluso las sensaciones de la época del embarazo...
Por otro, establece una diferencia interesante para detectar cuando una mujer puede ser madre  “A todo lo malo, a todo lo repugnante que he atribuido a las mujeres, se opone la figura de la madre, sobre la cual es necesario detenerse. Su estudio jamás podrá ser hecho sin que al mismo tiempo se presente el polo contrario, que para la mujer significa la posibilidad diametralmente opuesta.  El polo opuesto de la madre es la puta. Pero que en tales casos se llegue a un estado como el de la prostitución radica en la naturaleza de la mujer; lo que no se es, no se podrá ser. La aptitud y la predisposición  a la prostitución forman pues, parte de la constitución orgánica de la mujer desde el nacimiento, lo mismo que la maternidad.  ...podrá descubrirse en todas las mujeres al menos un rasgo de esa general tentación a la caída que no sabe renunciar a un solo hombre del mundo. La madre siente el coito no menos, pero sí de otro modo que la puta. El grito de la madre es por esto breve, el de la puta se prolonga.” 5 (Los resaltados son del autor)
¿Gritar menos equivale a gozar menos? ¿Madre es quien tiene menor capacidad de gozar? ¿Madre como mal menor de la feminidad?
Esta distinción que, como veremos más adelante no es tal, es confirmada por la incipiente medicina científica. En la Ree’s Ciclopaedia inglesa, que únicamente expresaba las teorías y puntos de vista establecidos por el poder (¿masculino?), se señalaba:  
  “Es innegable que a veces se forma un fluido mucoso en los órganos internos y en la vagina durante el coito, pero esto sólo ocurre a las mujeres lascivas o a las que llevan una vida lujuriosa. 6 Es innegable, ¿quiere decir parece que sí, sucede?
Pero  no a todas,  sólo algunas y a veces. Lacan opina parecido “Pero hay algo de más... no les ocurre a todas7
Aunque muchos acusan a filósofos, antropólogos y psicoanalistas de “darwinismo social” éste no es posterior a Darwin como puede pensarse Darwin mismo establece una diferencia en desarrollo humano entre el hombre y la mujer y los negros y, básicamente, todas las culturas de borde.

Tomaremos tres ejes para intentar comprender el nueve por uno:
-La lógica biológica-reproductiva
El orgasmo y la reproducción no son homologables en nuestra especie. Aunque a muchos pensadores esta equivalencia les resulte tranquilizadora.
Schopenhauer como Platón  considera a la sexualidad meramente reproductiva: “En general la apreciamos (a la mujer) desde los años en que comienza la menstruación hasta cuando ésta cesa. La intención que en este caso nos conduce inconscientemente es sin duda y sobre todo la posibilidad de procrear.8 (El resaltado es mío).
¿De quién es la necesidad de procrear? Plantear que una mujer no puede serlo si no es madre es casi tan ridículo como pensar que un hombre no puede realizarse como ser humano si no es padre. De esta perspectiva no se aleja demasiado el psicoanálisis cuando sostiene cierta salida “normal” de la mujer.
-Ágrafas y analfabetas
  Sólo los hombres pudieron describir hasta lo que se siente en el embarazo, porque hasta no hace mucho más de un siglo, salvo algunas notables que no hablaban de su sexualidad, las mujeres no sabíamos leer ni escribir, y nadie deseaba que lo hiciéramos. Esto remite a una ausencia de código para expresarse. Y una mujer que no siente lo que dicen los hombres, sus enciclopedias e innumerables tratados, es anormal.
-La falsa oposición
 La madre y la prostituta “técnicamente” no gozan o no gozan tanto o no deberían hacerlo, los extremos se tocan, Entre ellas una mujer, esa desconocida, goza, y desea muchos orgasmos tantos como él desee /soporte darle.
Cuestiones históricas como el patriarcado e inconscientes como el deseo de hijos en el varón hacen que una mujer ni madre ni prostituta (que hace del placer del otro un trabajo profesional) sea sospechosa y haga sospechosa la descendencia. Esa desconocida a descubrir, se encuentra peligrosamente inclinada hacia la puta. “A esa le gusta”, se dice. Las oposiciones,  si tenemos en cuenta el placer, serían mujer-puta  y madre-prostituta.

Teorías sexuales adultas

  Podríamos pensar que la sexualidad femenina continúa siendo un misterio, como dijimos, aún para las mujeres, constituyéndose una especie de complicidad en las que las mujeres aceptan una “normalidad” fantaseada por médicos, psicoanalistas y filósofos, -¿respecto lo que ellos desearían?- para  adaptarse y sobrevivir, al mejor estilo darwiniano.
  La lógica reproductiva tiene frases tales como, “un hombre puede acostarse con diez mujeres y tener diez hijos, una mujer puede acostarse con diez hombres y no tener ninguno”.
 Una lógica no-reproductiva, por ponerle algún nombre, no se plantearía la cuestión del hijo, sino de cuánto placer orgasmos– es capaz una mujer en comparación con el hombre: nueve por uno decía Tiresias. ¿Que impulsó a Hera a dejarlo ciego?
 Lo mismo que hoy impide a mujeres y hombres comunes y corrientes hablar del tema. Quizás las sensaciones de la mujer, como afirma el Tao, eludan las palabras (o quizá las busquen): “Lo que da cierta plausibilidad a lo que propongo, que de este goce la mujer nada sabe, es que nunca se les ha podido sacar nada. Llevamos años suplicándoles, suplicándoles de rodillas... que traten de decírnoslo ¿y qué?, pues mutis ¡ni una palabra!9
  Volviendo al punto del malhumor y la insatisfacción sexual en las mujeres, los chinos de la nobleza, hace unos miles de años, descubrieron técnicas 10 para mantener conformes a sus esposas y concubinas con el nueve por uno de Tiresias, fórmula que evitó quizá la ruina provocada por la caterva de mujeres con “las peores carencias” en sus palacios.  
  En occidente se prefirió ocultar y /o estigmatizar el consabido y popular eso no existe, pero es malo– numerosos autores y artistas plásticos se refieren a “la mujer vampiro” insaciable que succiona la energía masculina hasta ocasionarle la muerte, pasando por las debilidades del genio castrado para así dedicar su libido a cosas importantes–.
  ¿Qué puede aportar el psicoanálisis a esta especie de veladura, a esta casi deuda que tiene con las mujeres?
Encontramos en DWW, un fragmento interesante y revelador11 :
 “En la relación sexual adulta y madura tal vez sea cierto que no son las satisfacciones eróticas las que necesitan un objeto específico. Es el elemento agresivo o destructivo en el impulso fusionado lo que fija el objeto y determina la necesidad de percibir la presencia real del compañero-compañera así como su satisfacción y supervivencia” 12
 ¿Sería aventurado pensar que en la fórmula del nueve por uno encuentra la mujer la posibilidad de desplegar ese elemento de agresividad que constituye la fijación del objeto?
  Para (in)tranquilidad de Zeus y Heras, nueve por uno… es promedio.

 

*Artículo publicado en www.psychenavegante.com Noviembre 2002

1 Graves, Robert. Los mitos griegos

2 Esopo. Fábulas.

3 Platón. Diálogos. Timeo.

4 Freud, Sigmund. Tótem y tabú.

5 Weininger, Otto. Sexo y carácter.

6 R. Pearsall. The worm in the bud. The world of Victorian Sexuality. Citado por Erika Bornay. Las hijas  de Lilith.

7 Lacan Jacques. El seminario de Jacques Lacan. Libro 20. VI Dios y el goce de la mujer.

8 Schopenhauer, Arthur. Metafísica del amor sexual.

9 Lacan, Jacques. Ídem.

10 Chang, Jolan. El Tao del amor y del sexo. La antigua vía china hacia el éxtasis.

11 Colaboración del Lic. Jorge Rodríguez.

12 Winnicott, Donald W. Escritos de Pediatría y Psicoanálisis. La agresión en relación con el desarrollo emocional.


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