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Silvia Fantozzi
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ISSN 1853-2926

¿Mandato o elección?
Publicado el jueves 20 de septiembre de 2012 a las 22:46

 

 

Hace no tanto tiempo, las abuelas de la gente de mi edad se preparaban para el matrimonio apenas dejaban de jugar con las muñecas.

Se podría creer que avanzamos un montón en un corto lapso de tiempo, 50, 60, 100 años no es nada comparados con los miles de la historia de la humanidad.

Parecería que todo cambió y mucho, sin embargo, se mantienen algunas incógnitas en lo que a nosotras se refiere y ni siquiera empezamos a despabilarnos para pensar por cuenta propia.

Creo, aunque me odien, que pasamos de un debería a otro como cambiamos el alto de los tacos o lo ajustado de la ropa.
Para dejar de obedecer hay que elegir. Y saber qué. Eso  da muuuuchooo trabajo. Pero lo que cuesta vale.

 

Como dije, mis abuelas (las dos) comenzaron a bordar su ajuar en la pubertad y  se dieron a tener a mis tíos y a mis padres a la edad en que yo cursaba 3er año y no sabía agarrar agujas ni de tejer, ni de nada. ¿Alguien puede creer, honestamente, que ellas estaban preparadas para lo que se les venía?
Con la misma subordinación y falta de training las chiquillas se hacen lolas enormes a esa edad (la que yo estaba en 3er año), y sin saber lo que se les viene. Sin la más remota idea de lo que quieren y para qué lo quieren.
Ojo no me estoy agarrando con las adolescentes, porque las mujeres de mi edad tampoco saben, ni las del medio, ni las de más arriba.
Es triste la verdad pero no tiene remedio: no sabemos, no supimos y seguimos sin saber.
Muchas veces conversando aparece: “bueno, pero vos qué querés?”
El silencio grita la ignorancia que rebota en las paredes. Me pregunto quien puede tener la respuesta en esa habitación.

 

Voy a dejar de costado, mal reprimido, claro, otro tema: ¿las madres de todas las épocas quieren entregar a sus hijas?

 

Las preguntas simples, tal vez tienen muchas respuestas (no me estoy refiriendo a la que acabo de hacer sobre las madres) ¿qué quiero? puede convertirse en una tarea de por vida, en trabajos forzados, en cargar piedras, arañar muros y levantar elefantes ebrios. Tampoco sabemos cómo se hace, sori con esquiusmi, no hay libreto.
Autores sagrados como san Lacan o Nietzsche se preguntaron ¿qué carajo quieren las mujeres? De verdad, no son mis palabras.
Otro, que homenajeo con amor, Rilke, escribe con respeto y esperanza “cuando la mujer sea”.
Hay preguntas urgentes que se trasladan a dudas insolubles. Esas que no se podían hacer mis abuelas y que, de alguna forma nosotras tampoco. ¿Quiero estar con alguien? ¿En qué condiciones?; ¿éste me gusta o me da lo mismo que otro? ¿Es un mientrastanto?; ¿quiero tener un hijo? ¿Puedo no tener hijos? -Como le decía una profesora a Simone de Beauvoir, hace menos de 50 años “Pero, ¿Ud. cree madeimoselle Beauvoir que una mujer puede realizarse fuera del matrimonio?- ¿Quiero tener hijos pero no una pareja? ¡¿puedo pensar lo que quiera sobre mis deseos?! Pensar, no hacer, ¿puedo pensar?

 

Claro que si se pospone el único trabajo serio de la vida, resolver qué; pueden preguntarse todos los días, mil incongnitas inconducentes ¿Me opero o no me opero? ¿Qué me pongo? ¿Hago dieta o me clavo esta medialuna? ¿Lo llamo o no lo llamo?
Muchas personas no saben para dónde ir, que querer, qué creer, qué hacer. Siempre se puede parar y preguntarse, siempre. SIEMPRE. No importa la edad, el sexo, las condiciones. 

 

El mismo Rilke dice que si se encuentra la respuesta hay que encaminar los pasos hacia esa necesidad.
O aprender a bordar.

 

Hasta la próxima!




Comentarios de este boletín: (click acá para comentar)


Escriba las dos palabras que ve en la imagen:

Lau dijo: el viernes 21 de septiembre de 2012 a las 14:18
Hola Sil:
Bordar nunca me salió y mirá que las monjas se empeñaron... qué hago?!
(Siempre tan incisiva, Lic., lo suyo es hacernos pensar!)
Beso
J. dijo: el viernes 21 de septiembre de 2012 a las 14:13
HOLA SIL, COMO TE QUIERO!!! siempre espero ávidamente tus boletines... Esto me mato!:

Muchas veces conversando aparece esto, de “bueno, pero vos qué querés?”

El silencio grita la ignorancia que rebota en las paredes

Es triste la verdad pero no tiene remedio: no sabemos, no supimos y seguimos sin saber.


Yo sigo con los mandatos de lo que "se debe hacer" "lo que es correcto a los ojos de los demás" y siempre pensando y realizando proyectos ajenos... Creo que no tengo propios... por eso este boletín me hizo reflexionar… ¿qué quiero para mí, que me gusta, que proyectos tengo?

Es todo un tema…. Gracias!!!
Te mando un gran abrazo!!!
L.. dijo: el viernes 21 de septiembre de 2012 a las 14:04
Que temita, necesitamos más! Me quedó corto, no me alcanza para saber que quiero!!! No me dejes así, solita con semejante pregunta! El momento mágico en el que encontramos una respuesta, auqnue simplemente sea ¿tengo ganas hoy de ir a la casa? es maravilloso. Pero que difícil!! Me encanto: "El silencio grita la ignorancia que rebota en las paredes" Gracias!!

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